"Me hice perico por Trías, Teruel... y por mi casera"
Es el eterno galán, un actor irrepetible y un amante del deporte: fue boxeador profesional y futbolista en Tercera. Y simpatiza con Sporting y Espanyol. AS charló con él.


¿Qué tal está funcionando La Montaña Rusa en el Teatro Condal de Barcelona?
Ha sido un gran éxito en todas partes. En Madrid estuvimos toda la temporada pasada y aquí no podía ser menos. Dada la categoría del autor, que es el mismo de Los puentes de Madison (Eric Assous), el éxito está garantizado.
Dice usted que el público de Barcelona es especial
Barcelona es Europa, tiene una medida: o le gusta o no le gusta. Si no le gusta, ya te puedes marchar al día siguiente. Es un público muy preparado.
Antes de hablar de fútbol, no pasemos por alto su etapa como boxeador. El Tigre de Piles, le llamaban.
Sí, fui profesional durante dos años y medio. Y no me iba mal, pero ocurre que no tenía pegada porque estaba mal alimentado. Muy típico de aquella época. Pero era intuitivo. Nunca perdí un combate, sólo el último, ante un boxeador que era sordomudo y al que llamaban El Pantera. Me enganchó y debo reconocer que me ganó muy limpiamente. En general, siempre me gustaron los deportes, y quieras que no el escenario también es un deporte. Es otro ring de cara al público. No hay tanto golpe pero sí hay uno, que es el fracaso. Un golpe definitivo.
¿Y qué tal se le daba como futbolista?
Un amigo mío me decía que, de haber seguido, me habría convertido en otro Alfredo di Stéfano El problema es que cuando me lo estaba diciendo yo le estaba visitando en el manicomio. Jugué en Tercera División, no se me daba mal, pero como en el boxeo no tenía fuelle. Sí poseía visión de juego y técnica. Pero la mía era una generación perdida, nacimos y al poco tiempo estalló la guerra, luego posguerra, la Segunda Guerra Mundial y vuelta a empezar. No sabíamos a qué dedicarnos, y ahora cuando veo a alguien de mi generación que es abogado o médico pienso que de haber nacido ahora tendrían el Nobel. No era fácil, no había recursos y no sabías qué camino seguir más allá de la intuición o del destino. Yo lo encontré, me costó pero me ha llenado de satisfacción.
¿En qué posición jugaba?
Era interior, y aunque yo no lo recuerdo siempre me han dicho que jugaba igual por la izquierda que por la derecha. No jugaba mal. Además, mi padre había sido jugador en Gijón y llegó a ser campeón de España. Conservo una medalla. Era la época de Herrera y él jugaba de defensa.
Usted fue siempre del Sporting, claro.
Por supuesto. Las raíces son las raíces. Pero cuando me avisaron de esta entrevista me hizo gracia el hecho de que se enfrentase al Espanyol: siempre he simpatizado con los pericos.
Cuenténos, ¿a qué se debe esa filia españolista?
Viene de hace muchísimo. Yo era un crío y todos en nuestro barrio de Gijón nos hacíamos de un equipo de Primera. Lo mío era el Espanyol: Martorell, Trías, Gonzalvo I, Teruel Y luego, con el tiempo vine a Barcelona, donde me hice actor porque me dieron las mejores oportunidades. Dio la casualidad de que la dueña de la casa donde yo vivía, alquilando una habitación, era periquita. Se llamaba doña Teresa, y tenía más de 70 años. Era en la calle Muntaner. Para mí el Espanyol era algo importante.
Entonces, usted desde luego no es del Barça.
Aprecio la belleza de su juego, pero mire: a veces se pasan diez minutos tocando el balon, sin que el rival tenga opción siquiera de quitárselo. Lo siento pero me aburro muchísimo. Aunque no le quito méritos. Conseguir el triplete es complicadísimo y hay gente que ha puesto el listón tan alto que no se da cuenta de ello. Por dos malos resultados pierden la fe. Y, oiga, ganar siempre es imposible.
Con el corazón presuntamente dividido, ¿qué opina de este Sporting-Espanyol?
Desearía muchísimo que ganase el Sporting. Y en la segunda vuelta, quizá un empate (ríe). El Espanyol actualmente la toca muy bien, tiene un conjunto muy bello. Pochettino siempre me ha gustado bastante, él es importante y celebro que haya sacado al conjunto adelante. Se verá un gran partido porque el Sporting también juega muy bien al fútbol. Recuerdo el 7-1 del año pasado en el Bernabéu, estuve en el palco del AS y a pesar de la goleada dije a Roncero: nos han metido siete, pero el Sporting juega muy bien. Parece increíble, pero todo el mundo me lo reconoció. Ahora han madurado y tienen una afición que es de las más importantes no de España sino de Europa. ¿Qué otro equipo es capaz de llevar 8.000 personas a La Coruña? Aunque también fueron por el marisco (risas).
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¿Sufrirán por el descenso?
Creo que el Sporting este año no lo va a pasar nada mal, se ha reforzado atrás y tiene una juventud desbordante arriba. Sinceramente creo que se va a ver un gran partido. El Espanyol no se tira atrás, es ofensivo. Eso sí, chatín, considero que van a perder los tres puntos. Total, en el nuevo estadio les van a sobrar, que nos dejen este triunfo.



