Antonio Morales

"Mi currículo en el fútbol base no es de ayer..."

Tras la publicación aquí de su ambicioso informe sobre el futuro de la cantera blanquiazul convenía sentarse con Antonio Morales por los matices. La charla tuvo lugar en un despacho de la ciudad deportiva de Sant Adrià.

Antonio Morales.
Actualizado a

¿Me permite? (Morales no espera a la primera pregunta)

Usted dirá.

No se habla de mi currículo, que no es precisamente de ayer en el fútbol base y formativo. Yo no he venido aquí con un pico y un saco de cemento. Llegué a la Gramenet cuando el primer equipo estaba en Regional y tenía dos de base perdidos en categorías muy inferiores. Cuando me fui, el primero se quedó a un gol de la Segunda A, el segundo equipo acabó quinto en Tercera y el club tenía 16 equipos de formación de nueba creación en las máximas categorías. Más una escuela de fútbol con 300 niños. Por aquella Grama pasaron Ruano, Clotet, Oleguer, Curro Torres, Ángel Morales, David Charcos, Dimas y otros muchos futbolistas que se desparramaron por todo el fútbol español. De un campo en demolición pasamos a uno para 4.500 personas, todas sentadas y el club se hizo cargo de los servicios de restauración, palcos, lavandería, centro médico, gimnasio... Lo transformé gracias a una buena gestión a todos los niveles y ayudado por un montón de buena gente, claro. Ahora pregunte usted.

Gracias: empezaba a dudar si nos quedaría papel. Repasada su etapa en Santa Coloma, ¿qué le trae al Espanyol?

Hará cosa de un año, después de seis apartado del fútbol, me llamó Germán de la Cruz y me propuso incorporarme a su estructura en Sant Adrià. Le contesté que si lo hacía mi mujer me echaba de casa, pero intervino un amigo común, Ramón París, que para mí es como de la familia, y la convenció de que me dejara colaborar. En febrero pasado di mi OK con una sola condición: incorporarme a final de temporada, son malas las movidas a medio curso. Lo hice y pasó lo que iba a pasar: yo no estoy a medias tintas, me paso en el club cinco o seis horas diarias. Y sigo viendo mis cuatro o cinco partidos por semana porque el fútbol me apasiona

¿Llegó y qué vio?

Analicé y vi cosas que estaban bien y otras que no me gustaban. Cada maestrillo tiene su librillo y si el club confió en mí para reestructurar esta parcela, lo normal es que aplique el mío, ¿no?

Correcto.

El día de la presentación del B me encontré con 42 jugadores y más de la mitad no entraban en los planes del club. Tras un tiempo de gestiones con otros clubes aligeramos esta nómina en 14 ó 16 futbolistas; a final de temporada continuaremos con la operación... Hasta ahora hemos ahorrado alrededor de 900.000 euros al club sólo con bajas del B. El juvenil tenía 31 futbolistas, 7 u 8 para cesiones y el resto, en plantilla. Otra cifra desorbitada que debimos rebajar. Aquí hay el dinero que hay. Por ahí habrá otras fórmulas, pero la nuestra es esta.

¿No entró como elefante en cacharrería?

Llegué solo, de las 86 personas que están en el fútbol base, entrenadores, delegados, preparadores físicos, etcétera, sólo incorporé una: Ferran Manresa. Llegué y dije que contaba con todos y sigo... Pero tomando decisiones, claro.

¿Peligra la residencia de jugadores?

Para nada. Lo que dije, y mantengo, es que de los chicos que han llegado allí entre los 12 y los 16 años sólo ha llegado uno al primer equipo: Julián. Pues Gorka Iraizoz llegó crecidito. Y eso debe cambiar. Dije y mantengo que no se puede sacar de su casa a un niño de 10 u 11 años, de Jerez vamos a suponer: que se quede en su casa, con sus padres, con sus amigos, con su cultura. Sigámosle y cuando sea más mayor vemos si sigue interesando, pero no le cortemos su fase de crecimiento, de entrada en una cierta madurez. La residencia debe aumentar sus clientes con gente entre 16 y 20 años; incluso le digo más: los que vengan sin familia al segundo equipo que pasen su primer año en la residencia, no en un piso con cuatro o cinco tíos más con lo que es Barcelona... ¿Eso esto cargársela?

Paréntesis. Además de responsable del fútbol base, ¿va a ser usted consejero? Porque accionista importante sí es.

No seré consejero. Accionista sí soy, no sabría decirle mi lugar en el ranking: el quinto o el sexto por lo que me cuentan.

Dani le pidió que aflojara la mosca...

Yo ya estaba en el club cuando Lara vendió sus acciones. Fue entonces cuando Germán me dijo que si me interesaba comprar un paquete y lo hice. Un brindis al sol, ¿eh?

Ya. Pero volvamos a su proyecto: su informe habla de priorizar los fichajes en niños y jóvenes que residan a 30 y 50 kilómetros de Barcelona. Habrá excepciones, claro.

Por supuesto. Mire, aquí hay un truco y es que con 14/15 años, cuando llegan al cadete B, quedan libres. Y un estudio que nos dice que de esa categoría a benjamines hay 40.000 licencias en eso que llamo las dos coronas alrededor de Barcelona. La primera de gente que vive en un radio de 30 kilómetros y la segunda, de 50. Y otro estudio nos dice que la inmensa mayoría de chavales que llegaron al club desde fuera de Cataluña a esas edades no se ha consolidado. Pues apostemos por los nuestros, los de aquí, que son más baratos. Primero Barcelona y sus comarcas, después el resto de Cataluña... y el mundo. Para que un chaval de fuera juegue en el fútbol base del Espanyol debe mejorar el nivel de la cantera catalana. ¡Claro que atenderemos a un chaval de Camprodón! O a uno de Vilobí, como fue el caso de Corominas.

Y también cabe un nigeriano.

Sí. Pero teniendo claro que el 90 por ciento de nuestra base debe ser de casa, del cinturón de Barcelona y de sus comarcas. El diez por ciento restante está abierto, ¡cómo no! Pero insisto: de mayores, con un base más sólida. Perfecto que aparezca un marroquí, pero no con diez años. O un argentino. O un canario... Esta fórmula no ha funcionado.

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La misión de nuestra cantera no es formar jugadores para otros equipos sino para el nuestro, eso está claro. Una vez lleguen allí, al primer equipo del Espanyol, ya no es tarea nuestra lo que pase con él. Nuestro trabajo no es traspasar un chico al Sevilla o al Wigan, sino que llegue al Espanyol. Lo que después decida el club... Él sabrá.

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