Manita para huir del descenso
Llorente (2), Pires, Rossi y Cani firmaron la goleada. Al Tenerife le faltó pegada en la primera mitad y se vino abajo en la segunda. Los amarillos toman aire.

El Villarreal se dio ayer un respiro. Y lo hizo, además, recuperando las buenas sensaciones, con una goleada que premió la pegada que se le presuponía a este Submarino, pero que tanto se estaba echando en falta en este arranque de temporada. De hecho, los amarillos apenas habían conseguido marcar siete goles en las ocho primeras jornadas. Ayer, de una tacada, firmaron cinco para encadenar su segunda victoria consecutiva y escapar de los puestos de descenso. Un alivio que llegó a costa de un inocente Tenerife. Los de Oltra no merecieron ese duro castigo, sobre todo en la primera mitad, en la que llegaron a hacer méritos para irse al descanso con alguna diana a su favor. Sin embargo, al conjunto insular se le sigue atragantando jugar lejos del Heliodoro (0 puntos a domicilio), aunque hay que reconocerle su fidelidad a su apuesta por el buen fútbol. Desde el principio hasta el final.
El Submarino encaraba esta nueva final mermado de forma notable por las ausencias de Senna, Cazorla y Nilmar. Fue al hispano-brasileño al que se echó más en falta desde el inicio. Con Eguren y Bruno en el doble pivote, al conjunto amarillo le faltaba capacidad para fabricar fútbol de ataque. De hecho, fue un central, Iván Marcano, quien apareció para asistir a Joseba Llorente en la primera diana local. Efectividad máxima en el primer remate de un Villarreal que, con el 1-0, se echó atrás y empezó a sufrir el acoso del Tenerife. Los de Oltra se hicieron con el mando, movían el balón con acierto, pero sus ataques no llegaban a nada. Avisó Nino en el 28' y en el 31' Omar tuvo el empate, pero su disparo se marchó fuera por poco. Ahí se acabó el bagaje ofensivo de un Tenerife que sigue condenado por su falta de presencia en ataque. El equipo tiene buenos mimbres, pero le falta algo más. Oltra ha sabido dotarlo de una identidad propia, siempre fiel al buen trato al balón. Pero con eso no es suficiente.
Y más todavía si arrancas la segunda mitad sin la concentración necesaria. Porque sólo así se explica que en el primer minuto Rossi no encontrara oposición en la banda izquierda para asistir a Robert Pires y que el francés hiciera el 2-0. Todo un golpe de efecto. Para el Submarino, porque se encontraba con una diana que terminaba de encarrilar el partido y en un minuto clave después de haber sufrido en el primer acto; y para el Tenerife porque vistos sus problemas para hacer gol, soñar con que fuera capaz de hacerle dos a Diego López para alcanzar la igualada sonaba a una quimera.
Minuto de oro.
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El apagón insular no acabó ahí. Pero le fue a los de Oltra del minuto 51 al 52, el tiempo que necesitaron los de Valverde para hacer dos goles más. Y con mensaje. El primero, de un Rossi que estaba negado y que necesitaba reencontrarse con el gol. El Villarreal necesita la mejor versión del italiano y el de ayer fue el primer paso para disfrutar de nuevo de su olfato. El segundo, apenas unos segundos después, llegó de las botas de Joseba Llorente, que firmó un doblete que también suena a reivindicación, ya que son sus dos primeros tantos en esta Liga. El ariete vasco, máximo realizador amarillo la temporada pasada, ha vuelto...
Con el 4-0, el partido estaba acabado. Y tampoco hizo mucho el Tenerife por darle algo de vida. La segunda parte de los insulares fue, simplemente, para olvidar. Desapareció todo lo bueno que habían hecho en la primera y no fueron capaces de acercarse con peligro al área de un Diego López que, por fin, pudo disfrutar de una tarde plácida y dejar su portería a cero. Para culminar la fiesta amarilla, Cani apareció al filo del 90' para cerrar una manita que se antoja balsámica para un Villarreal que ya suma los mismos puntos que el Tenerife, pero que se lanza con dos triunfos consecutivos. Por el contrario, los de Oltra se aferran al Heliodoro tras comprobar que, hasta ahora, se les resiste jugar en la Península.



