Liga BBVA | Espanyol 1 - Valladolid 1

Medunjanin hizo justicia

Su golazo en el alargue premió los méritos del Valladolid. Luis García adelantó a los pericos. Partido bueno y peleado que nadie mereció perder.

<b>A LA CRUCETA. </b>Poco antes de marcar el gol del empate, Medunjanin entró en el campo y avisó con un remate de falta que se estrelló en la cruceta derecha de Kameni.
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Estaba pensando yo conforme avanzaba el partido que a ver cómo les contaba a los amigos de Valladolid que su equipo había perdido ayer. No lo estaba mereciendo. Pero mandaba, y pintaba que para siempre, el estupendo gol que fabricaron a medias entre Fernando Marqués y Luis García, que levantando un dedo hacia la zona de palcos quizá se lo dedicó a Tamudo, que vio el partido desde allí. Si no fue a Tamudo fue para su mujer; otra cosa no se me ocurre.

No quiero tardar: el partido fue magnífico, de esos que elevan el nivel de una Liga pues lo disputan dos clasemedia y brindan 90 y tantos minutos de ganas de jugar bien y consiguiéndolo casi siempre. Como partido fue mejor que los Madrid-Getafe y Osasuna-Barça, creo. Nadie rifó nunca la pelota, ni siquiera los porteros cuando se la echaron, apuradillos sus defensas. Todos tocaron. Todos quisieron mandar. Todos pelearon por ganar. Todo con buen gusto. Si lo hubiese hecho el Espanyol, y le sobró sólo la última jugada, pues tampoco habría sido para denunciarlo. Habría acertado con la puerta, que es el fin último, y primero, de este juego.

Pero oliéndose la derrota, Mendilibar movió el banquillo y fue para levantarle un monumento. Primero con Bueno, que mejoró las prestaciones de Marquitos, y después, ¡Ave María!, con Medunjanin. Paréntesis dedicado a Cristiano Ronaldo y demás vecinos portugueses: este muchachito nació en Bosnia y la familia se instaló en Holanda cuando era un crío. Podía elegir selección, pues tiene la doble nacionalidad... y ha elegido Bosnia, rival de Portugal en la eliminatoria de repesca para el Mundial. Pues bien: salió en el minuto 83 pues a su equipo le habían pitado una falta a favor cerca del área; la estrelló en la cruceta derecha de Kameni. Siguió generando desasosiego en Cornellà, en El Prat y allá donde hubiese un perico hasta que en el último suspiro del alargue le llegó la bola, la paró, se giró y la clavó en las redes españolistas. Un golazo, portugueses, cuidado con este tipo. Como diría Menotti, tiene más peligro que un mono con una cuchilla.

Hasta ese momento ganaba el Espanyol, ya digo. Dominó y tuvo las mejores ocasiones (dos llegadas de Iván Alonso y Callejón ante Villar como más claras) hasta que inauguró el marcador. Si el partido se hubiese terminado en el minuto 51, su triunfo hubiese sido justo y necesario porque había sido mejor. No escandalosamente, pero sí como para merecer adelantarse. Atrás controlaba bien, excelente el incombustible David García; en la zona ancha entre Moisés, Verdú y compañía mandaban, y arriba Marqués confirmó que va a ser un buen socio del tremendo fajador que es Callejón, de Iván Alonso, de Luis García... Era un Espanyol serio, muy en la línea que le ha permitido sumar con la de ayer siete jornadas sin perder en la Liga.

Pero cuando pudo hacer el 2-0 no lo hizo, el pueblo pitó el cambio de Marqués por De la Peña, no por De la Peña sino porque se fue Marqués, y pese a la presencia del cántabro el equipo empezó a perder la pelota. De pronto, Justo Villar desapareció de escena; los fotógrafos enfocaron a Kameni. El pueblo lo percibió y empezó a pedir la hora sobre el minuto 85, un poquito pronto... Pero sugerente.

Pim-pam-pum.

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Y es que el cuarto de hora final fue una agonía para todos. Para el Valladolid que iba y venía sin parar y sin encontrar el premio del gol. Para el Espanyol porque se vio claramente superado: cuando a un equipo le dura la pelota lo poco que le duró a él entonces, le queda rezar... y que el adversario se equivoque.

Pareció que así iba a suceder, pero acabó apareciendo Medunjanin, un buen compañero para el estupendo delantero que demostró ser Diego Costa. Y para Bueno. Acabó la cosa en tablas y el cronista se queda tranquilo por una vez: nadie la va a discutir que considere de ley que un puntito se quedara en la casa perica y otro volara a Pucela. Buen partido, de verdad que sí, entre dos equipos que quieren jugar y lo hacen. Buen partido de nuestra otra Liga, que me pone cada jornada un poquito más. A mí, Espanyol y Valladolid me encantaron.

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