Martín Lasarte

"La Real y Anoeta han recuperado la alegría, un cierto optimismo"

Martín Lasarte (Montevideo, Uruguay, 1961) es el entrenador de la Real, que hoy se juega el liderato ante el Hércules (12:00, C+). Vienen pisando fuerte él y su equipo.

Martín Lasarte.
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Esto marcha, Martín. ¿Lo esperaba así, tan pronto?

Estamos ante un buen arranque, nada más. Sí le digo que cuando llegué me topé con un ambiente muy deprimido, muy negativo, muy reacio a soñar que el ascenso es posible. No palpé siquiera eso, el sueño, más allá de la difícil situación por la que atraviesa el club: la Ley Concursal, el bajo presupuesto Mi primera tarea fue convencer a la gente que me rodea que otro mundo es posible. Por ahora me quedo en que somos un equipo competitivo, como tantos otros. Por ahí hemos avanzado.

Más allá del liderato, claro.

Más allá, sí. El primer resumen es que la Real, Anoeta, han recuperado la alegría, un cierto optimismo. Hubo gente que se volvió un poco loca por un par de buenos resultados y me preocupa que un traspié modifique este estado de ánimo. Oiga, que hablamos de una competición de 42 partidos y llevamos 9

En una Liga terrible que se exige jugar con calor, con frío, con lluvia, en campos duros y secos, en el norte, en el centro, en el sur, en Canarias La Segunda es un máster.

Sí, eso es. Conocí la categoría en aquel Depor que luchaba por llegar a Primera, de donde faltaba hacía muchos años. El año que ascendimos el Murcia fue líder durante 36 jornadas, le ganamos en Riazor y acabó no ascendiendo. Debe ser uno de mil ejemplos. Siempre digo que la quiniela se pone dificilísima cuando aparecemos nosotros, en esta categoría se dan resultados impensables.

¿Esta igualdad obliga al entrenador a ser más entrenador?

Te obliga a tener siempre un plan B y a tomar decisiones domingo a domingo. Aquí hay de todo: equipos que salen a por el partido, equipos que especulan, equipos muy fuertes y otros más débiles, pero que saben lo que hacen. Nosotros no le hemos ganado con facilidad a ninguno. Quizá al Salamanca en casa, un ratito en Soria o con el Córdoba también en Anoeta. Pero sin una línea de superioridad; hubo momentos en que dominó el rival, otros lo hicimos nosotros. Y esa tónica la he comprobado en otros partidos que he tenido ocasión de ver. Me encantó el Rayo-Betis (2-2) pues vi dos equipos con alto ritmo de juego, otra velocidad. Se notó que el Betis viene de Primera y que el Rayo peleó por el ascenso hasta muy al final la pasada temporada.

La Real es muy joven, ventaja e inconveniente, claro.

Es la tercera plantilla más joven de la categoría. Lo acepté cuando firmé: poco dinero, mucha cantera y fichajes, los justos. Los chicos están cumpliendo; los que estaban asentándose, algunos olvidados han aparecido, otros están jugando en posiciones diferentes a las que habían ocupado... Hemos empezado bien, pero sólo eso.

El más llamativo es Antoine Griezmann.

Sí, este francés de 18 años tiene condiciones. Es un poco la perla, tiene cara de niño y calidad para ser mejor de lo que es ahora, es un interesantísimo banda izquierda. Zurutuza, que lamentablemente se lesionó, es otro futbolista que tiene algo. Hace nada estaban en el juvenil

¿A usted cómo le gusta que juegue su equipo?

No soy amante de imponer un sistema sino de plantearlo según los jugadores que tengo. Yo pienso una cosa e igual no les convence La verdad es que tengo una idea utópica de este juego: pretendo que el equipo lo haga todo bien.

Bendita utopía.

Lo es. Que defienda bien, que ataque bien, que tenga siempre equilibrio. Ese es el reto. Unas veces en 4-1-4-1, otras en 4-2-3-1 o en 4-3-3. Depende de cómo va el partido y porque la versatilidad de los jugadores te lo permite. Todo eso del sistema y de los números es aleatorio, relativo: uno piensa una cosa y cuando el balón rueda sale otra. La tarea del entrenador es leer bien el partido y conseguir que lo hagan los futbolistas, pues el partido cambia mil veces. Mire, la verdad es que cuando el balón rueda todo es un misterio

Volvamos a la Real, a su esencia. Amigos realistas dicen que ven una luz, una idea que les recuerda a la vieja y gran Real.

A la gente le pido que no piense tanto en lo que pasó y lo haga más en lo que puede pasar.

Un planteamiento psicológico o así.

He pasado por muchos equipos como jugador y entrenador. No fui un fenómeno, pero sí supe interpretar el juego y fui capitán muchísimas veces. Me hablaron de la importancia de la táctica, de la preparación física, pero mucho menos de lo mental, de lo importante que es el estado de ánimo en el fútbol, en el vestuario y en la calle. A la gente no le pido nada, si acaso eso, que mire hacia delante y no hacia atrás. Le quiero dar cosas, no pedírselas. Le quiero dar un equipo que valga la pena ir a verlo, que se sienta representada por él, que se acaben frases como aquella de ¡bah, si en Anoeta no ganamos nunca!

Volviendo a las raíces.

Yo volví a Uruguay en 1993 y recuerdo mi último partido en Atotxa. Jugaban Gorriz, Gajate, Larrañaga... Gente dura, gente del fútbol guipuzcoano, de esa que no se lo pensaba dos veces a la hora de ir a por el balón. A su lado había gente de muchísima calidad como Satrústegui, que tenía un volcán dentro. Ahora he vuelto y me he encontrado con un fútbol lírico y volvemos a lo del estado de ánimo. Un equipo debe creer en sí mismo de manera que el rival te vea convencido: en nuestro caso, que tenga claro que delante tiene a la Real. Un equipo que sabe lo que hace, que no da nunca un partido por perdido, que pretende jugar bien en todas las zonas del campo y en todos los minutos.

¿En Zubieta se ha trabajado bien?

Sí, en cuanto al trabajo con los chicos, seguro. Otra cosa es la sensación que tenemos los que somos de otra época. Mire, hace 20 años los andaluces jugaban de una manera, los catalanes con la suya, los vascos por supuesto que tenían su estilo. Ahora todo se ha globalizado en exceso.

Incluso a nivel mundial.

Sí. Usted ve al Brasil de ahora y reconoce al Brasil de hace eso, 20 años. Ve a Colombia y no sabe si es Perú o Ecuador. En Europa pasa parecido y España es la excepción porque a la calidad que siempre tuvo le ha sumado otras cosas que le han convertido en un equipo tremendo. Admitiendo, claro, que hay generaciones mejores que otras. La Real se ha metido en la cabeza trabajar la cantera, forjar su personalidad desde ahí y se nota. Y no es trabajo mío sino de otra gente del club e incluso de algunos que ya no están. Esto sólo tiene un problema

Paciencia y resultados.

Exactamente eso. En el fútbol, los proyectos a largo plazo duran una semana.

Charlando el otro día sobre usted, mi compañero Manu Sainz le recuerda de sus tiempos de jugador en el Depor y el grito de la grada de Riazor, aquel "¡saca el machete, Lasarte saca el machete!" ¿Tan terrible era?

¡Huy, sí, con la música de Guantanamera lo cantaban! Yo... Es que tenía mi temperamento, ¡ja, ja! Entrañable aquel Depor en el que Arsenio ejercía de entrenador y padre. Era un equipo bravo con dos perlas, José Ramón y Fran. A mí me tocó el rol del duro desde un día que declaré que el equipo era como un colegio de monjas. Mire, antes y ahora hay un Reglamento que ordena el juego y el futbolista debe tenerlo presente y saber que mientras no exceda sus límites, todo vale. ¡Y en cuatro años no me expulsaron, eh! Me soliviantaba el complejo de inferioridad que rodeaba al club entonces. La gente apenas iba al estadio y siempre se hablaba de que no nos visitaban los grandes. ¡Pues luchemos nosotros por serlo!, gritaba yo. Oiga, que estaba Fran, seguramente el compañero de más calidad que tuve en mi vida; si el partido se complicaba se la dábamos a él y listo.

Ascendieron y cambió la historia deportivista, sí.

En aquel partido tremendo con el Murcia, que era el líder. Subían los dos primeros y promocionaban el tercero y el cuarto. Les ganamos y acabamos ascendiendo el Albacete de Benito Floro y el Depor; el Murcia promocionó y no subió. Más tarde viví una promoción tremenda con el Betis, en el que jugaba Pepe Mel, que menuda campaña está haciendo con el Rayo, por cierto. Después me fui y fue una pena pues empezaron a llegar Bebeto, Mauro Silva... Djukic ya estaba con nosotros

Hablando del Rayo. ¿Qué equipos ve como feroces competidores?

Los tres que bajaron (Betis, Recre y Numancia) son candidatos al ascenso. El Hércules casi ascendió la pasada temporada y vuelve a estar ahí. El Cartagena es un equipo durísimo, el mismo Rayo Para hacernos una mejor idea habrá que esperar a pasar la cuesta de enero. Yo sigo con mi idea: nuestro objetivo a largo plazo es ascender; a corto, el partido de cada domingo.

Y este mediodía, Alicante. Por Canal+.

Respeto muchísimo al Hércules; con los puntos del año pasado habría ascendido otras temporadas. Nosotros vamos con toda la ilusión, debe ser un buen partido.

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No me lo perderé. Y suerte, Martín.

Que lo disfrute. Y gracias.

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