Entre Chapín y la Roja
Navas intenta seducir definitivamente a Del Bosque


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Lo de Jesús Navas y la Selección es suspense puro. A alguno no le gusta, pero engancha. Después de verse con Fernando Hierro en Córdoba, mostrarse predispuesto en privado y titubear en público, Navas habla esta noche en el césped de Chapín. Nada como el fútbol para liberarlo. El chico que descubrió Pablo Blanco regateando los charcos en Los Palacios está a medio metro, dicen muchos, de la Selección. Esta noche y el próximo domingo ante el Villarreal quiere darle los dos últimos motivos a Del Bosque para que lo llame el 9 de noviembre. Pero con Navas no hay nada definitivo, regatea hacia cualquier sitio.
A Navas le espera en Jerez su ex compañero Casado, lateral izquierdo que lo sufrirá y uno de los siete ex sevillistas que forman parte de la familia azulina. David Prieto y Armenteros, cedidos, son víctimas de la famosa cláusula y no pueden jugar. El resto, Redondo, Míchel, Abel y Antoñito contemplan con admiración el crecimiento del Sevilla y de Navas. Ziganda está con media estocada después de la derrota de Tenerife y el 1-2 en Copa ante Osasuna. Tiene problemas con las bajas y prepara otro cambio de sistema. Y lo que se le viene es temible, porque Jiménez pierde para este partido a Kanouté pero ya tiene repuestos a Luis Fabiano y Negredo. El Cuco tiene a Orellana, internacional chileno, menudo y hábil, como as en la manga. Aunque quien pone la magia es Antoñito, sevillista que pasó de animar en la grada a jugar en su club de siempre y que desde lejos le aplaude ahora que toca techo. Aún hay magia en esos muslos que tantas alegrías le dieron a Del Nido. "Me hubiera gustado ser tú", le dijo después de un triunfo en Heliópolis.



