Apoyo total a la espera de una reacción inmediata
Marcelino está tranquilo y convencido de que el Zaragoza levantará el vuelo frente al Almería, pero en el club crece la preocupación por la dinámica del equipo. El director deportivo mantuvo ayer una larga conversación con el técnico dándole un apoyo total a la espera de una reacción inmediata.


La preocupación crece como la espuma en el Real Zaragoza, entre la afición, que ve como el equipo no reacciona, y también puertas adentro, entre la cúpula del club. Y la prueba más palpable es la conversación, a vista de todos, que durante más de cuarenta minutos mantuvieron ayer en la Ciudad Deportiva el director deportivo Antonio Prieto y el técnico Marcelino García Toral. Prieto se mostró impasible, pero Marcelino no paró de gesticular y de moverse durante los casi tres cuartos de hora que duró la conversación en la que se analizaron todas las cuestiones que rodean al equipo y a su rendimiento.
Lo cierto es que el ambiente se ha enrarecido, y lo que en las primeras jornadas se entendió como un equipo en vías de mejora, con menos puntos de los que merecía, empieza ser interpretado como una peligrosa deriva. Al bochorno del Camp Nou se une el desmayo, futbolístico y físico, del miércoles frente al Málaga en la Copa, donde no hubo ninguna respuesta ni reacción. En lo institucional hay marejada, aunque nadie la va a convertir en un juicio público al entrenador. Entre las más altas instancias del Zaragoza y el entrenador existe una tensión soterrada que ha vivido episodios críticos en este año y medio. No como para una destitución; sí lo suficiente para generar un efecto pernicioso. Aunque su puesto no está amenazado, se multiplican en el club las voces críticas a los planteamientos de Marcelino, su gestión de asuntos internos y, desde luego, las decisiones meramente deportivas. De todo eso, hablaron ayer en un tono cordial el técnico y el director deportivo.
Nada de rutinas. Prieto acostumbra a presenciar un par de entrenamientos semanales del Real Zaragoza, e, incluso, puede vérsele dialogando unos minutos con Marcelino cuando concluye cada sesión, pero la visita de ayer del director deportivo a la Ciudad Deportiva no puede considerarse precisamente como rutinaria. Y no lo fue, especialmente, por la duración de la conversación: casi tres cuartos de hora.
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Marcelino, que mantiene un trato fluido con el director general Gerhard Poschner y con el director deportivo Antonio Prieto, estaba convencido de que el equipo reaccionaría en la Copa y enderezaría la peligrosa dinámica en la que se haya inmerso, pero el Zaragoza apenas cambió frente al Málaga, hasta el punto de que el rival, colista de Primera División, tuvo un 54% de posesión de balón, un problema que acostumbra a retratar al equipo aragonés en cada partido, sea en casa o fuera.
El técnico, que aparenta una enorme tranquilidad, no corre peligro y ha recibido muestras de apoyo de los principales del club a lo largo de toda la semana. Pero la reacción frente al Almería se antoja absolutamente obligada, porque el equipo debe afrontar después dos salidas consecutivas (Valencia y Málaga), y el descenso está a sólo dos puntos. El Zaragoza necesita, pues, vencer y convencer frente al Almería, para cambiar el paso y restablecer la calma y la confianza. Una confianza que Marcelino mantiene intacta. El entrenador, pese a las críticas y los últimos resultados, está seguro de que el equipo levantará el domingo el vuelo y también de que acabará el campeonato entre los diez primeros.



