Preocupa en Bilbao que el Frente tenga invitaciones
El Atleti lo desmiente, aunque el Athletic no se fía

Atlético y Athletic tienen un problema entre manos. En Bilbao sospechan que el Frente Atlético dispone de entradas para el partido del sábado en San Mamés, cuando el club no ha recibido una sola petición de billetes de pago desde el Manzanares. La entidad colchonera confirma que no ha tramitado solicitud alguna.
El temor del Athletic es que esas localidades formen parte de las invitaciones que se intercambian entre clubes para futbolistas, técnicos y directivos (sobre un centenar) y lleguen a manos del Frente, situación que según Ibaigane ya propició los desórdenes públicos el año pasado. El Athletic aún no ha enviado los billetes gratuitos y se plantea pedir al Atlético que identifique a los beneficiarios.
Sin embargo, el club madrileño asegura que en ningún momento esas localidades se dan a aficionados, sino que se dedican exclusivamente a compromisos institucionales del club. Así pues, según el Atlético, el temor de que el Frente tenga acceso a esas invitaciones es infundado. Paralelamente, el Athletic ha solicitado al departamento de Interior del Gobierno Vasco que niegue el acceso a ese grupo de hinchas si se presenta en Bilbao así.
A pesar de que la relación entre ambas directivas es muy fluida, Fernando García Macua tiene una espina clavada desde el año pasado, ya que, siempre según su versión, entonces no se tenía constancia del viaje del grupo ni en el club ni en la Ertzaintza. Por contra, el Atlético argumenta que el jueves anterior al partido envió un fax informando de los dos centenares de aficionados que viajarían a Bilbao. Esta temporada el club del Manzanares dice que no tiene peticiones para el partido de San Mamés, por lo que entiende que ningún aficionado suyo irá al partido desde la capital.
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Zona acotada.
El grave problema está en que las invitaciones que sirve el Athletic se ubican en un córner (videomarcador norte), que no está acondicionado para vigilar a la afición rival. Desde este año, el club bilbaíno, para cumplir las norma UEFA, coloca a la afición rival en una esquina de la grada sur, con acceso directo desde el exterior. Todas esas entradas son de pago y, por lo tanto, están controladas.



