La FIFA intensifica los controles de edad para evitar más fraudes
El secreto está en la fusión de los huesos de la muñeca.

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Casi la mitad de los Mundiales Sub-17 han tenido un campeón africano, lo que ha levantado siempre las sospechas por la edad exacta de los jugadores que proceden de aquel continente. Los controles gubernamentales y las partidas de nacimiento son poco fiables en muchos de esos países, por lo que la FIFA ha tenido que recurrir a otros sistemas para hacer justicia. Basándose en el método de Greulich-Pyle, cuyo atlas compara la edad ósea con la física según el estado de los huesos de la muñeca, la FIFA creó un sistema de escáneres denominado IRM que ha ido perfeccionando con pruebas a más de 1.500 jugadores de diversas edades, razas y sexos.
Para ello, se somete al jugador a una resonancia magnética del cartílago epifisario de la muñeca y se crea un sistema de seis puntos para graduar la fusión de sus huesos. Es improbable que haya fusión completa antes de los 17 años y los estudios dicen que esto se cumple en el 99% de los casos. La FIFA ya ha anunciado que será más dura con el tema de la edad de los jugadores.



