Liga BBVA | Tenerife 1 - Xerez 0

Recompensa a la insistencia

El Tenerife gana con justicia a un Xerez muy rácano. Omar brilla y Alfaro golea. Los de Ziganda purgan su tibieza. Los locales gobernaron el partido.

<b>NO PUDIERON FRENARLE. </b>Alfaro, ayer decisivo para la suerte del Tenerife, se lleva la pelota ante el acoso de Prieto. Aythami, de espaldas, contempla la jugada.
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La clave fue insistir. El mérito fue no desesperarse. Por extraño que parezca, llegó el gol del Tenerife más cerca del final que del principio, casi rozando el momento de la extenuación después de un carrusel inagotable de aproximaciones, disparos, intentos fallidos y ocasiones clarísimas. Ninguna entró hasta que lo hizo una de tantas: un servicio de oro de Omar que aprovechó Alfaro para aparecer como acostumbra. Antes, lo raro fue no llegaran los goles a mansalva, fruto de un asedio a Renan sin treguas ni ambages. Ganó quien más lo intentó; perdió el Xerez, que fue el más rácano.

El envite entre dos novatos en Primera lo planteó el Tenerife ayer con una puesta en escena casi idéntica a la de la última vez que le visitó el Xerez y le ganó. Fue la de los insulares una auténtica operación de acoso y derribo, una cuestión de persistencia, también una misión de fe. Tal como aconteció unos meses, sólo que entonces con el ascenso como premio, fue el cuadro local un ejemplo auténtico de tenacidad. Con deficiencias pero sin atisbo alguno de rendición, plantearon los de Oltra el partido como un acoso constante. Al final, tuvieron su premio. Los visitantes, mientras, esperaron y especularon. Seguramente soñaran con el empate pero el fútbol, esta vez justo, le arrebató los puntos.

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El choque, en realidad, tuvo color tinerfeñista desde su inicio y hasta su final. Apenas hubo noticias del Xerez en ataque salvo durante un par de minutos o tres en la segunda parte. Antes, el partido fue un monólogo. No había transcurrido ni una cuarta parte del encuentro cuando ya eran un puñado las oportunidades locales. El primer aviso corrió a cargo de Román con un disparo con mucha intención y los siguientes los protagonizó Nino, incansable pero negado, futbolista que pasó del bullicio al desquiciamiento por culpa de la puntería. No la encuentra así como sí la tenía en Segunda, y se hastía. Normal. Ayer merodeó el área una y mil veces pero siempre con idéntica fortuna. Quizás se echara en falta que diera dos pasos al frente, mirara al portero rival de cerca y ajusticiara como suele. Pero sus intentos fueron lejanos, algunos mal elegidos, la mayoría desviados y todos, absolutamente todos, errados. Un martirio.

Toda vez que el partido no sufrió permutas de consideración mientras fueron descontándose los minutos, fue la segunda parte algo así como una continuación inalterable de la primera. Permaneció el Tenerife siempre al abordaje a la par que el Xerez siguió a lo suyo, como si el partido fuera un asunto burocrático y de dejar pasar el tiempo hasta amarrar el punto del empate. Su racanería, sin embargo, encontró peaje. Fue el que pagó el conjunto de Ziganda precisamente cuando menos parecía acercarse el 1-0. Alguna decisión desde el banquillo (la entrada de Orellana) dio señales a los gaditanos de que se fueran arriba, más todavía porque sucedió en el segundo acto que Oltra arriesgó. Y de qué forma. Fiel a su estilo, optó por desguarecer la defensa para añadir dinamita a los disparaderos locales. Surtieron efecto sus determinaciones, muy distintas de las que escogió ante el Espanyol. Optó por Omar y no por Saizar, eligió a Ángel y no a Dinei. Explosivos, los recién ingresados resultaron claves. Más el primero que el segundo, el interior mostró su mejor versión hasta convertirse en incisivo, decisivo y revulsivo. Todo a la vez, al de La Punta debe Alfaro medio gol. Fue tan certero el servicio del canterano que no se esperaba del onubense que acertara . Dos partidos como mediapunta, dos goles. Y los que están por llegar. El andaluz abrió el marcador pero fue Omar quien abrió la lata. Tras su centro del 1-0, vinieron más. Otro que acabó con Ángel por los suelos -le hicieron penalti y no se pitó- y otro más que no aprovechó Nino. No fue buena tarde para el almeriense, sí para un Tenerife que se crece en casa. Al Xerez y a Ziganda, entretanto, le queda la obligación de reflexionar. No basta con los méritos pobres que exhibieron en el Heliodoro para opositar a partidos claves como lo era éste. Si pertenecen los dos equipos a la misma liga, el desafío de ayer deja a los blanquiazules por delante. Por fútbol, sí. Pero también por actitud.

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