Kameni se va por la puerta grande del Sánchez Pizjuán
El camerunés, inspiradísimo, frena a la máquina sevillista


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Carlos Kameni estuvo noventa minutos poniendo, ladrillo a ladrillo, un muro delante de su portería. La obra le quedó perfecta. Trabajo bien hecho el del camerunés, que paró balones de todos los colores a Capel, Navas, Perotti, Renato o Negredo y conquistó un punto para el Espanyol, que le debe una. El Sevilla, que no había dejado escapar un solo punto en Nervión en toda la temporada, no puede reprocharse nada. Hizo casi todo lo que debía para ganar el partido (menos el gol), pero se encontró un rival con personalidad y valores que ni siquiera agachó la cabeza cuando Turienzo expulsó a Pareja. Todo eso más Kameni suma un punto.
Salió un partido bravo, con treinta minutos iniciales preciosos. Con Navas desatado, Perotti escurridizo y el Espanyol aplicado y valiente. En el Pizjuán, donde el ritmo del Sevilla te devora, puso un semi-destructor, Moisés. El resto, Verdú, Luis García, Nakamura, Iván Alonso y Callejón, para tocar y jugar al espacio. La apuesta se le aplaude. Especialmente porque la aplicación en el campo también fue excelente. El Espanyol tuvo la primera y la última oportunidad del partido (Luis García y Callejón). El resto, eso sí, fue propiedad del Sevilla, que le empujó hacia atrás, ambicioso, pero que ni siquiera encontró el gol (echó en falta a Luis Fabiano y Kanouté) cuando Pareja fue expulsado en la primera carrera de Capel, que celebraba su quinto cumpleaños como jugador en Primera. Negredo le regaló un balón de oro para que lo celebrase a lo grande, pero ayer el torero era Kameni.



