El Celta perdona la vida al Rayo y sigue sin vencer en Balaídos
Con el paso de los minutos el Celta se desfondó. Acusó el desgaste físico y, poco a poco, se fue rompiendo, aunque la escasez de ideas de su contrincante provocó que casi ni sufriera.
El Celta le ha perdonado la vida al Rayo Vallecano y sigue sin vencer en Balaídos, en un partido en el que el equipo vigués disfrutó de las mejores oportunidades y dominó por completo, pero fue incapaz de superar a un inspirado Cobeño, el mejor de los visitantes.
El tempranero aviso de Aarón Ñíguez, cuando aún no se había cumplido el minuto de juego, debió asustar al Rayo, ya que el conjunto de Pepe Mel desapareció por completo del choque.
Renunció a su estilo de juego y se encomendó a su trabajo defensivo para sobrevivir. Grave error, pues únicamente el desacierto local le mantuvo con vida.
El Celta con el balón en sus pies en un equipo peligroso, sobre todo cuando Trashorras tiene libertad de movimientos. Por él pasan todas las jugadas celestes. Es el cerebro del equipo de Eusebio.
Sin embargo, la mejor ocasión del Celta nació tras una magistral jugada de Botelho, un lateral que promete mucho, pero Joselu, después de un buen regate, se encontró con un magistral Cobeño. No fue la única vez que el meta salvó a su equipo, ya que sobrepasada la media hora de juego volvió a lucirse después de un cabezazo de Jordi. El Rayo era un juguete en las manos celestes. Aarón, con un remate desviado, e Iago Aspas, por partida doble, también lo intentaron, pero con el mismo resultado que sus compañeros.
Pero este Rayo, aunque en Balaídos apenas se mostró, tiene dinamita. Dos jugadas le bastaron para enmudecer el estadio vigués. En la primera Rubén Castro, el ''pichichi'' de la categoría, se enredó en el uno contra uno ante Catalá, tras un rápido contraataque que cogió descolocada a la zaga local.
En la segunda, después de una acción muy elaborada y en la que participaron siete jugadores visitantes, el centro del extremo Coke se paseó por delante de la meta de Falcón sin que ninguno de sus compañeros acertara a rematar.
En el segundo tiempo el guión del partido no cambió. El Celta siguió llevando el peso del juego ante un Rayo encerrado en su campo, pero cada vez le costaba más crear peligro. Su mejor oportunidad llegó en un centro de Aarón que se envenenó tras tocar en el central Peligrín, pero Cobeño mostró sus grandes reflejos.
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Con el paso de los minutos el Celta se desfondó. Acusó el desgaste físico y, poco a poco, se fue rompiendo, aunque la escasez de ideas de su contrincante provocó que casi ni sufriera.
Sin embargo, en los últimos minutos ambos equipos pudieron llevarse los tres puntos. A falta de cinco minutos para el final, el Celta lograba batir a Cobeño, pero el colegiado anulaba el tanto por un ajustado fuera de juego de Joselu. La respuesta madrileña llegó dos minutos después con un desacertado cabezazo de Pachón, que había entrado en el segundo tiempo.



