El club llegó a sondear a Pantic para el puesto
Le llamaron tras decir no Laudrup y Spalletti

El pasado lunes Abel ya sabía que no se sentaría en el banquillo del Calderón frente al Mallorca. Lo sabía porque conocía los contactos que el club ya había empezado a entablar con varios entrenadores. Abel lleva en el fútbol toda la vida y tiene buenos amigos. El desastre de Pamplona fue el punto y final del de Velada en el Atlético. El club ya había tanteado a Aragonés hace días, pero no se atrevió a contratarle. Tampoco a Schuster, por lo que la vía 'española' se reducía a Laudrup y Quique Flores. El elegido fue finalmente el danés. El 4-0 ante el Chelsea sólo supuso la puntilla para Abel. Tras el encuentro todo el operativo se disparó. En el aeropuerto de Londres se estableció el plan a seguir. Al Atlético le comía el tiempo. El jueves Pitarch se reunió con Bayram Tutumlu, agente de Laudrup. El danés dudó y esto no gustó en el Atlético. Laudrup no era del agrado de la afición, pero sí de Cerezo. Se le dio de plazo hasta las seis de la tarde. Tras su negativa, Pitarch acudió al despacho profesional de Cerezo y propuso un nuevo nombre: Spalletti. Chirivi, empleada italiana del departamento de prensa, hizo de intérprete en las conversaciones con él. El técnico estaba encantado, pero tenía firmado un acuerdo con el Zenit. Había que romperlo a base de dinero. Y además el italiano cobra dos millones y medio de euros por temporada. Se barajó alguna que otra opción italiana, como Zaccheroni, pero el club no está para experimentos. El jueves por la noche el Atlético no tenía entrenador, aunque Abel sabía que no se sentaría ante el Mallorca. Alguien piensa en Pantic. Incluso hay una llamada para saber si Milinko aceptaría el reto. Pantic dice sí. Pero tampoco dan el paso. El más asequible es Quique Flores. Es español, conoce la Liga y le lleva Quilón, amigo de la casa. Pitarch le allana el camino con sus declaraciones en El Larguero, en las que provoca la ruptura total y definitiva con Abel. Pitarch, tan comedido siempre, desliza que es imposible hablar con Abel. Y así, claro, no se puede seguir. O el técnico o el director deportivo. El Atlético cita antes del entrenamiento de ayer a Abel, le destituye en una hora y convoca una rueda de prensa a las 10:30 horas. Abel opta por ser prudente. Mientras él habla, Vicente Montes cobra el finiquito en la zona noble del estadio. El técnico lamenta que él se tenga que marchar y que Pitarch siga. Le pidió refuerzos y no se los trajo. Le pidió que echara a algunos jugadores y tampoco lo hizo. A la hora de la verdad el club no le dio el apoyo necesario. Cuando Abel se va, Santi está dirigiendo el entrenamiento. A las 11:00 horas ya toda España sabe que Quique es el sustituto de Abel, aunque las conversaciones se prolongan por la tarde en el despacho profesional de Quilón. El agente, Pitarch y Quique negocian durante horas. A las 22:50 el acuerdo ya era oficial.



