Competición
  • Vuelta a España
  • Serie A

"Si la Premier me llama para arbitrar, lo valoraré"

Mejuto González

"Si la Premier me llama para arbitrar, lo valoraré"

"Si la Premier me llama para arbitrar, lo valoraré"

Mejuto González, que esta temporada deja el arbitraje español al cumplir 45 años, podría irse a pitar a la Premier, donde se pueden dirigir partidos hasta los 49. El colegiado asturiano igualará el domingo, en el Málaga-Almería, el récord de encuentros en Primera de Zariquiegui: 248.

Qué posibilidades ve de integrarse en el cuerpo de árbitros de la Premier la próxima temporada?

En este momento sólo sé lo que se publica y los comentarios que me llegan por las noticias que salen, pero nada más. Estoy tranquilo y muy centrado en la Liga. Los equipos se juegan mucho y los árbitros tenemos que estar muy pendientes de todos los detalles, concentrados en nuestro trabajo.

¿Sabía que a Collina se lo propusieron cuando acabó su etapa en Italia?

Pues, no.

Parece que está muy valorado en Inglaterra...

El fútbol español tiene un seguimiento grande, tanto los equipos como los jugadores y también los árbitros. Es una satisfacción que así sea.

En sus diez años como árbitro internacional ya ha dirigido en campos británicos.

Sí, partidos de clubes y de selecciones. También partidos de rivalidad, principalmente con el Arsenal, Liverpool o Chelsea.

¿Se ve en Inglaterra?

Ahora no pienso en ello. Si se produce, en su momento lo valoraría. Tengo un puesto de trabajo y no sé qué puede pasar, porque no me lo planteo, ya que en realidad no sé nada de esta posibilidad.

En Inglaterra los árbitros pasan inadvertidos, todo lo contrario que en España.

Los jugadores se enteran de quién arbitra el mismo día del partido, según me cuentan futbolistas españoles que estuvieron allí. Es otra ideología. Aquí se busca más la polémica. Parece que se trata más de encontrarle los tres pies al gato.

¿Puede influir que el jugador utilice allí menos la picaresca?

Aquí el que mete un gol con la mano no se dice que es tramposo. Lo llaman listo aunque en realidad hace una trampa. En ese sentido aquí se echa de menos una labor pedagógica.

Usted es dialogante, una actitud que también se utiliza en el fútbol británico.

El árbitro debe ganarse el respeto del jugador, no el miedo. Aunque a veces me veo por la televisión y me asusto con mis gestos. Lo más conveniente es respetarse.

¿Está de acuerdo con el límite de edad en 45 años para dejar el arbitraje en activo?

Es un asunto complicado. Hay quien con 45 años está a tope y quien con 30 años está mal. Cada persona es un mundo, pero hay que regular las cosas de alguna forma y la regla está ahí. Antes, el límite era de 47 años y desde hace poco se redujo a 45, que es la edad fijada tanto en la UEFA como en la FIFA. Hay que acatarlo y cumplir la normativa.

Y usted, a sus años, ¿cómo se encuentra?

Muy bien. Me preparo más que nunca para estar al 100% y en los partidos me siento a gusto. Quiero seguir mi línea hasta el último momento y eso me obliga a esforzarme al máximo.

El domingo, en el Málaga-Almería, iguala el récord de 248 partidos en Primera que posee Zariquiegui.

Es un orgullo poder igualar el récord de Zariquiegui, que fue un árbitro ejemplar. Me llamó mucha gente. Es un partido en el que tengo amigos, como Torrontegui, en el Málaga, o Esteban, en el Almería.

Por sus cuentas sale un partido más, ¿no?

Es lo que me comentaron en la Federación. Yo no llevo las estadísticas ni miro demasiado atrás.

¿Qué es lo que más valora de este récord?

Zariquiegui estuvo veinte campañas en la máxima categoría y yo tengo la ocasión de superar su récord tras quince temporadas en Primera, después de 40 años, aunque vienen detrás Iturralde y Undiano, que van a tener tiempo de hacer más partidos.

¿Se metería a comentarista de radio o televisión cuando deje de arbitrar?

Me gustaría prestar una colaboración pedagógica. Hay muchas cosas que explicar y aplicar un afán constructivo.

¿Piensa en algún final concreto?

Sí, pero no es posible. Por norma no puedo arbitrar a equipos asturianos. Lo ideal sería un Sporting-Oviedo, sin ningún riesgo de clasificación y que fuera una fiesta.