La plantilla, enfadada con el árbitro
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La pelea que tiene el Girona con la victoria empieza a clamar al cielo, hasta el punto que el conjunto que entrena Cristóbal Parralo se está acostumbrando al sabor amargo de no recibir la recompensa merecida. Frente al Huesca, la plantilla señala el penalti en contra casi en el tiempo de prolongación como el factor desequilbrante; así lo reconocía el mediocentro Albert Dorca: "Teníamos el partido perdido, pero sacamos fuerzas de flaqueza y después de conseguir remontar nos pitan un penalti riguroso, que además se produjo después de una falta que yo provoqué y que no era".
El jugador que más de cerca lo vio fue el debutante Javier Almirón. El central asegura que el delantero engañó al árbitro: "Lo fabrica muy bien, porque no le da al balón, se me tira encima y caemos los dos. Es una jugada muy rápida, pero creo que no lo toco". Chechu, uno de los capitanes, se quejaba porque el colegiado no midió con el mismo rasero a los dos equipos: "Sólo nos enseñaba tarjetas a nosotros, se inventa un penalti y no había diálogo".



