El Huesca rescata un punto frente a un Girona con diez
Gran partido de los catalanes. Vegar empató de penalti en el 89'.

Paradójicamente, en su peor partido consiguió el Huesca más que ante el Nástic y la Real, a quienes superó en juego acabando en la lona. El Girona tendrá que esperar mejor ocasión para estrenar su casillero de victorias, aunque la de ayer fue pintiparada.
Todo respondió en El Alcoraz al guión perfilado: de nuevo la comunión con la grada, los futbolistas muy metidos, una tarde casi veraniega y un único deseo: la victoria. Pues bien, en esta ocasión y aunque ocurre en muy contadas veces, fue el Huesca el que no acudió a la cita. No por falta de compromiso ni de trabajo, pero sí porque simplemente no salió nada. El Girona se llevó un empate muy merecido
Ante un Girona con bajas y rabioso por su última derrota, el antídoto llegaba por la vía rápida. Reinaldo, que apunta a muy buen delantero para el Huesca, abrió a la banda y fue a rematar, avispado, el gran centro de Iriome. La finalización no fue la más ortodoxa, pero la jugada de enmarcar. Como ante Las Palmas, el Huesca veía puerta en casa antes del minuto 10, y dio la sensación de que contemporizaba a la espera de matar.
Mientras tanto los de Cristóbal, que habían abierto las hostilidades con una ocasión clarísima que Miguel desbarató, se encontraron con el partido cuesta arriba sin comerlo ni beberlo. Y quisieron empatar, sin perder su estilo ni renunciar a su sello. El encuentro entonces se convirtió en una lucha equilibrada hasta que Peragón pareció decantarla con su expulsión por doble amarilla al filo del descanso.
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Y cuando los locales se frotaban las manos, apareció un Girona inmenso, que desarboló por todas partes a los de Calderón. Parecía que el equipo diezmado era el oscense y cuando Kiko Ratón aprovechó una excelente contra rojiblanca para empatar, la frase surgió en casi todos: "Se veía venir". Quiso reaccionar el Huesca y Reinaldo, en un exceso de generosidad, desperdició el 2-1. Sin tiempo para la reacción, excelsa pared entre Sarmiento y Matamala que el argentino definió con maestría. El 1-2 hacía justicia a lo acontecido en el terreno de juego hasta el momento.
Con dos duros directos recibidos en diez minutos, el Huesca apeló al corazón más que a la cabeza y encontró premio en un derribo a Helguera que Del Cerro Grande señaló. Vegar transformó y cortó la opción de la primera victoria del Girona en Liga.



