Villa despeja el horizonte ché

Europa League | Valencia 3 - Génova 2

Villa despeja el horizonte ché

Villa despeja el horizonte ché

El Valencia mereció ganar con más claridad. Silva y Zigic remontaron un 0-1. El Guaje entró y sentenció

Lo merecía el Valencia, pero también lo merecía en anteriores citas y se quedó sin premio así que novedad positiva para los chés el salir victorioso en el intercambio de golpes/goles con el rival. Fue Villa el que salió desde el banquillo para firmar el 3-2, resultado merecido e incluso corto para un Valencia superior que mereció más tantos y disfrutar de una noche más plácida, pero al que condenó una defensa que sigue siendo frágil y que encaja goles de la nada. Ese padecimiento es el que hace que la victoria sepa mejor y que se festejara más porque en ese 3-2 iba algo más que un paso importante hacia la siguiente fase de la Europa League; suponía aclarar el horizonte, oscuro cuando los chés iban perdiendo y tormentoso cuando la cosa estaba en empate. Emery respira más tranquilo, su equipo estuvo mejor y se puso fin a una mala racha que inquietaba a todos.

Y fue así porque Unai aprendió que la competición europea no admite el vacile de cambiar a diez jugadores de golpe. Esta vez las rotaciones fueron muy mesuradas y hasta se completó el once con la entrada del Guaje cuando tocaba apuntalar la victoria. El técnico también puede equivocarse, como en Lille, y lo bueno es que rectificó y obtuvo su premio. En el fútbol es causa-efecto lo de que, si juegan los mejores futbolistas es más fácil ganar los partidos.

Y uno de esos intocables es Banega, 'for ever Ever', sería el resumen. El argentino madura más rápido de lo normal, como en un invernadero y en un mes ha disipado dudas. En cada comparecencia muestra una mejor versión (y con Albelda más), no duda nunca, no la pierde (o la pierde poco), arriesga en sus pases y lo hace con un porcentaje alto de acierto roba y, sobre todo, se ofrece siempre, por mucho que presione el rival. Con el marcador en contra no le pesó la responsabilidad y se comió a los italianos, que caían a su alrededor sin poder frenarle.

Y pese a todo ello, el Génova tuvo el partido en su mano, sin más argumentos que un buen orden defensivo y la rapidez de Floccari en las contras. Precisamente el ariete italiano pescó el 0-1 mientras la zaga ché salía en bloque olvidando que a su espalda pasaba algo. No lo habían merecido los genoveses, a los que Pablo estaba martilleando y Silva desbordando con facilidad. Pero no conectaban con Zigic, que en ese baile de los bajitos no mezcla nada bien. El serbio es aceite en un vaso de agua, pero el aceite también es un condimento que termina aderezando bien, como demostró Nikola en el 2-1, donde remachó una remontada momentánea que demostraba la fuerza interior de una plantilla que da la cara y que lo pone todo para salir de este bache momentáneo.

Pero como todo lo que consiga este Valencia va a ser por la vía del sufrimiento, el Génova empató a dos en un penalti infantil y dudoso. Parecía que se repetía la historia de los dos últimos encuentros en Mestalla, pero el Guaje apareció para cambiar la dinámica. Cabalgó con rabia, le derribaron sin dudas y él mismo asumió la responsabilidad de cambiar el destino. 3-2. Nace un nuevo ciclo.