'Cuatrigoleada' del Sant Andreu en su centenario
Fiesta noble: sólo Marqués pudo con 'Sir' Lanzarote y cía.


Mejor no pudo defender anoche el Sant Andreu la fiesta de su centenario y su camiseta, la conocida cuatribarrada, pues cuatrigoleó a un Espanyol con ocho profesionales y diez canteranos en un encuentro que, desde el prisma perico, apenas sirvió para foguear a algunos suplentes y/o promesas (el mejor, Fernando Marqués), pero que para los del Narcís Sala supuso un festival, una confirmación de su gran momento y una repetición de la final de la última Copa Catalunya.
El Sant Andreu, como histórico del fútbol catalán que es, quiso anar per feina y a los cuatro minutos ya se encontró con el primer fruto. Moyano, a pase de un magistral Lanzarote (Sir Lancelot), convirtió de cabeza el 1-0 no sin cierta colaboración de Cristian Álvarez, a quien en algún momento le pesaron la falta de minutos. Enseguida, en el 12', reapareció Lanzarote para aprovechar un libre indirecto dentro del área del Espanyol y establecer el segundo con un zurdazo por la escuadra.
Lejos de relajarse (o de ruborizarse), continuaron los quatribarrats dominando el duelo. Y el Espanyol, mientras tanto, trataba de no acusar la falta de acoplamiento. Javi Márquez lo intentó de falta y pronto apareció Marqués. Pedraza incluso estuvo a punto de marcar de espuela. Pero fue Luis García quien convirtió el 2-1, acaso por aquello de la experiencia contrastada: recibió una asistencia de Marqués, controló con el pecho y tras revolverse remató de derechas. Dos minutos después, Lola fue expulsado por doble amarilla.
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Creyó en sí mismo. El Sant Andreu, sí, pues en la reanudación todo siguió más o menos igual. Primero Marcos y luego Miguélez, en un tiro desde la frontal que desvió muy bien Javi Ruiz (volvía a una de sus casas), le dieron emoción a la fiesta.
Marcos acabó marcando el tercero, aunque sobrevino gracias a una gran cabalgata de Grima. Poca capacidad de reacción le quedaba a los blanquiazules, pues con el carrusel de cambios entraron los juveniles. De modo que el equipo local se animó y armó el centenario como si fuera el belén. El 4-1, de Tarradellas, fue la culminación de la gran noche quatribarrada.



