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"La idea es que la Fundación no vote en unas elecciones"

Társilo Piles pasa revista. Como consejero y presidente de la Fundación, máximo accionista del Valencia, es una voz más que autorizada para analizar la realidad del club con AS, Radio Valencia-SER y Cuatro TV.

Társilo Piles
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He asumido el reto de que el Valencia se consolide como club de fútbol y pase definitivamente el bache por el que atraviesa en los últimos años. Es un reto personal porque ya estuve hace dos años y mi salida del club me dejó un sabor agridulce, ya que fueron tiempos muy duros porque se estaba orquestando una campaña de deterioro del club, pues aquí se vive en un estado de convulsión permanente. Por eso, ahora me gustaría que sólo se hable del Valencia en lo deportivo y muy poco en lo social". Es Társilo Piles, nacido en Turís hace 59 años, antiguo político y cabeza visible de Unión Valenciana, con la que llegó a ser Primer Teniente de Alcalde en el Ayuntamiento de Valencia. Más tarde fue consejero del club de sus amores en dos etapas tan distintas como la de Juan Soler y la actual con Manuel Llorente, además de ser ahora el presidente de la Fundación del Valencia, un cargo con un peso específico en los tiempos que corren, dada la condición de máximo accionista del club (con el 73% del capital social) que posee la Fundación.

Pese a desembolsar más de 74 millones de euros en la ampliación, Piles opta por no colgar todas las medallas al ente que él preside: "La Fundación no es salvadora del Valencia, sino un instrumento que, con la compra de acciones en la ampliación, ha podido inyectar un dinero al Valencia que necesitaba en este momento. Pero no queremos llevar la bandera de la salvación, porque esto corresponde al préstamo que nos ha dado Bancaja con el aval de la Generalitat Valenciana".

En este punto, Piles rompe una lanza a favor de estas dos instituciones que considera vitales para la subsistencia del club: "Sin Bancaja, el Valencia no sabemos dónde estaría: en Segunda A, en Segunda B o en liquidación total. Ya me gustaría a mí que las entidades sociales respondieran en esta nueva fase de venta de acciones como lo han hecho dos instituciones como la Generalitat Valenciana y Bancaja". Pese al protagonismo que ha adoptado en este proceso la administración valenciana, el presidente de la Fundación se muestra rotundo al hablar de una supuesta intromisión de la Generalitat en las decisiones del club: "El Valencia no está politizado. Les pedimos ayuda y nos la han prestado confiando en la dirección del club y tenían una obligación moral para no dejar caer al Valencia que hace unos meses estaba muerto y caído. Lo que han hecho es apuntalarlo y darle oxígeno para que el club se consolide. Ayudan porque ven que la sociedad valenciana respondió suscribiendo más de 18 millones de euros en la ampliación, que es el doble de lo que se puso en total en la anterior ampliación. Pero una cosa está clara: el club no responde a un mandato político".

En su afán por demostrar que "la independencia" que él propugna con respecto a la Generalitat y a Bancaja, Piles recurre como ejemplo al 'caso Villa': "Manolo estuvo diez días hablando a toda hora con el Real Madrid. Yo estaba en mi pueblo en fiestas y recibía dos o tres llamadas suyas para contarme las evoluciones de este caso. Me llamaba a mí y a todos los consejeros para ver qué opinión teníamos. Era su forma de proceder". Precisamente, estos movimientos que se encuentra el nuevo Consejo en verano sirven para dar un nuevo giro a la situación de un Valencia que estaba "muy tocado". Desde su condición de consejero, Piles emprende el camino hacia "la consolidación" del club: "Estábamos mal pero no queríamos transmitir la sensación de liquidación con la que terminamos la temporada pasada, en la que parecía que se iba a vender hasta a 'Españeta'. Pero nos plantamos y dijimos que nuestros jugadores valían lo que queríamos y no lo que otros, porque se llegó a un momento en el que esto parecían los saldos de la 'cuesta' de enero, pidiendo a precio de saldo lotes de jugadores, como ocurrió con Villa, Silva, Mata y Albiol. En estos momentos tenemos la misma deuda, pero ya no damos esa imagen".

Reforzado el proyecto deportivo, la otra tarea que restaba en verano era estabilizar el apartado social, que quedará marcado por la ampliación de capital y el papel decisivo que jugará la Fundación, con un presidente que a su vez es consejero del club. "Yo no me he planteado en ningún momento dimitir como consejero porque si estoy ahí es por pertenecer al Consejo. La independencia de la Fundación con respecto al Consejo está garantizada, porque somos 50 patronos, de los que sólo 15 están puestos por el club. Los otros 35 son los mismos que estaban al principio, cambiando los representantes que algunas instituciones deseen en cada momento", reconoce un Társilo Piles que explica la 'hoja de ruta' que se ha marcado la Fundación: "Me interesa mucho que la gente sepa que vamos a facilitar la compra de acciones a todo el que desee adquirir. Ahora tenemos el 73%, queremos vender la mitad y el resto hasta completar el dinero que debemos devolver a Bancaja lo queremos conseguir con aportaciones que se hagan a fondo perdido, como ocurre en cualquier Fundación. Tenemos seis años para devolver todo el dinero. Y ni los siete que estamos en el Consejo, ni los 50 patronos podemos lograr esto solos. De ahí que necesitamos la ayuda de la gente, porque deben saber que el Valencia está muy mal, debemos más de 500 millones de euros y hay que tener claro si queremos que el Valencia viva o si lo dejamos morir, que es dejarle que desaparezca. Por esto, pido la ayuda de la gente".

Piles promulga una separación clara, pese a su condición de accionista mayoritario, entre el peso de esta entidad y el poder del club: "Eso lo deberá decidir la asamblea de la Fundación, pero yo creo que no debemos intervenir en una elección libre de candidato a la presidencia del Valencia. Cuando haya elecciones dentro de cuatro años, la Fundación no votará, nuestras acciones estarán congeladas. Deberíamos entrar en casos extremos, como puede ser Dalport, porque se veía desde el primer día que no venían a dejar ni un solo euro en el club, sino todo lo contrario, porque el propio señor Dalport dijo públicamente que venía a ganar dinero".

Dalport y Soler.

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Es aquí donde entra en escena otro de los protagonistas de la vida social más reciente en el Valencia: "Para mí Dalport ya ha acabado. No hay ningún riesgo de fisuras en todo el proceso de compra de la Fundación por donde puedan tener razón. Hemos sido muy escrupulosos en todo el procedimiento. Sé que todavía están por Valencia y a nosotros nos interesa que haya turismo para potenciar la ciudad y la hostelería". Con esta dosis de sarcasmo, Piles aboga por cerrar el 'episodio Dalport', en el que se ha visto involucrado un amigo suyo de la infancia, que le dio la oportunidad de entrar en el Consejo ché hace dos años y al que sigue defendiendo por su condición de amigo, Juan Soler: "Fue una etapa muy difícil. Creo que Juan se equivocó en muchas cosas y pienso que a él le ha costado mucho dinero estar en el club y no creo que a nadie le guste hacer las cosas mal y perder dinero, arriesgando el suyo propio y avalando operaciones. Su gestión no fue buena, pero valoro que le hizo con buena fe".

A partir de aquí, Piles quiere pensar en el futuro, cerrando personalmente las puertas a grandes accionistas ("aunque alguien comprara los terrenos de Mestalla, si quisiera comprar las acciones de la Fundación, yo no se las vendería, sólo le invitaría a comer por ayudar a reducir la deuda del club"), sin creer en el proyecto de Savia Nueva ("en este momento es más importante consolidar el club que hablar de la posibilidad de un accionista, un voto. A los que compren 50.000 euros en acciones no se les puede decir que su voto valdrá como el del accionista que tenía nueve títulos, vendió ocho y se quedó con uno solo, sacando 600 euros por acción") y con el objetivo de cumplir un sueño: "Me gustaría que la afición valenciana se alegre cuando gana el equipo porque cree que hay una parte de ella en ese triunfo. Mi objetivo es crear una simbiosis entre la sociedad valenciana y nuestro club. Me gusta poner el ejemplo de Paco Roig, del que yo he criticado muchas cosas, y que fue capaz de movilizar a mucha gente con el proyecto Per un Valencia campeó".

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