Liga BBVA | Deportivo 1 - Villarreal 0

Juca hunde al Submarino

Golazo de falta del brasileño. El Villarreal mereció más en el segundo tiempo. Es el peor arranque en la historia de los amarillos. El Depor entra en UEFA

<b>UN TIEMPO PARA CADA UNO. </b>El Deportivo dominó el juego y se adelantó en el marcador en el primer tiempo, pero en la segunda mitad el dominio fue del Villarreal.
Luis de la Cruz
Delegado de Galicia y Asturias
Delegado de Galicia y Asturias del Diario AS desde 2006, donde inició su andadura en 2004 después de pasar por Marca y dxt Campeón. Pegado al Deportivo de por vida, a las duras y las maduras. Licenciado en Historia Contemporánea por la Universidad de Santiago y Máster en Periodismo de La Voz de Galicia y la Universidad de A Coruña.
Actualizado a

El Deportivo duerme en Europa y el Villarreal se hunde un poco más en el descenso tras firmar el peor arranque en Liga de toda su historia. Viendo el primer tiempo, se entiende, viendo el segundo, no se comprende tanto. Y es que Riazor vivió ayer un partido de dos caras, de dominador a dominado y viceversa. De un gol, pero de mil y una ocasiones.

Si uno quiere buscar las claves del partido la primera se tiene que centrar en Juca. El brasileño llegaba al partido renqueante, con los gemelos cargados, pero él y Lotina decidieron arriesgar. El cuerpo le aguantó 17 minutos, de los que incluso le sobraron diez. Y es que los 7 minutos de partido Riazor ya estaba cantando un enorme Jucatazo. Este mediocentro llegó al Depor libre y con el sobrenombre del Lampard brasileño. En juego puede que no, pero a balón parado es un monstruo. No le pega con la fuerza de Cristiano, pero coloca el balón como los ángeles. Su peso en este Depor es indudable, colaborando o marcando en cinco de los nueve goles que llevan los coruñeses. A veces, poco tiempo llega para mucho.

Individualidades al margen, el dilema del partido era la dichosa intensidad, la entrega, el sudor, o como lo quieran llamar. Es algo que se presupone, pero cuando las líneas no se mueven como un reloj, comienzan las imprecisiones, los nervios y la ansiedad. Esta faceta, durante toda la primera parte, fue para el Deportivo. Es más que posible que el tempranero golazo de Juca ayudase, que llenase el zurrón blanquiazul de confianza y el amarillo de una angustia que se disparaba al recordar la delicada situación en la que se encuentra un Villarreal señalado a priori para la gloria, o al menos, para pelear por ella.

Así, mientras Filipe Luis zigzagueaba por la banda junto a Guardado, Sergio dominaba la media, Manuel Pablo reverdecía laureles y Lopo sacaba el balón con galones de kaiser; Rossi y Llorente rezaban para ver el balón, Cazorla no hacía acto de presencia en Riazor, Cani se desesperaba y Senna se ahogaba intentado tapar las numerosas vías de agua del Submarino.

En lo que empataban ambos equipos era en infortunio. El del Depor fue perder a su francotirador, al autor del golazo que despertó la noche, a los 17 minutos. En el Villarreal fue Godín. Con Gonzalo sancionado, Valverde se quedaba sin su otro central titular cuando sólo iban 33 minutos de partido, aunque vista la gran segunda parte de Bruno, el daño no fue tanto.

Con esta depresión entró el Villarreal en el vestuario, pero salió de allí reanimado. Valverde, que empieza a sudar tinta ante los malos resultados, debió dar con la tecla en la charla de vestuario. Puede que se limitase a decirle a los suyos 'jueguen como saben'. Es posible, porque en un suspiro el Submarino salió a flote y comenzó a torpedear la portería del Depor.

Aranzubía. El primero que probó a Dani Aranzubía fue Llorente, y lo hizo con un cabezazo magistral al que riojano respondió con una mano imposible. Luego fue el turno de Cazorla, que se pareció al pedazo de jugador que es. Después apareció Senna, con el martillo que tiene en la derecha. Y Rossi. Todos se encontraron con Aranzubía, que aguantó a su equipo cuando el Submarino lo metió en su área y lo arrolló a base de toque, cambios de juego, paredes, regates... de fútbol.

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El acoso de los amarillos duró una larga media hora, pero la entrada de Valerón, la frescura de Riki y la persistencia de Guardado, terminaron por abrir brechas a la contra. Riki tuvo un mano a mano con Diego López, pero perdió la partida. Antes lo había intentado Sergio desde fuera, y más tarde lo hizo Guardado, pero el guardameta gallego aguantó el tipo.

La moral del Villarreal debe salir reforzada por el juego del segundo tiempo, aunque mirar la clasificación puede minar a cualquiera. Para el Deportivo es justo todo lo contrario. Tras su victoria observa desde la atalaya europea a muchos grandes en problemas y todavía tienen que explotar Adrián y Lassad. Se puede soñar, y se debe.

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