Liga Adelante | Celta 0 - Hércules 1

Paz noquea a Eusebio

Un gol del central deja en el aire el futuro del técnico

<b>EL HÉRCULES PESCÓ EN EL INFIERNO. </b>Un cabezazo de Abraham Paz permitió al Hércules llevarse tres puntos bajo un intenso calor.
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Hace unos años dos científicos estrambóticos y con mucho tiempo que perder calcularon la temperatura del infierno. No me pregunten cómo llegaron a su conclusión, porque nunca he sido un hacha de las matemáticas, pero aseguraron que el calor infernal superaba los 444 grados centígrados. Más o menos esa era la sensación térmica sobre el césped de Balaídos cuando ayer Lesma López pitó el inicio del encuentro. Los futbolistas miraban con insana envidia a Botelho, Rufete y Juanra, que ocupaban la banda más cercana a la grada de Río, la única que se refugiaba a la sombra. El resto sufría las inclemencias de un sol que parece no haberse enterado de que el otoño ya ha empezado.

En esas condiciones es difícil ofrecer un espectáculo sublime con el balón en los pies. Quizás por eso la primera parte fue un poco ramplona, con pocas ocasiones y más patadas y coscorrones de los habituales. Debe ser que en el infierno hay que zurrarse, porque lo hicieron de lo lindo. Botelho le endosó un patadón a Farinós, Rufete se lo devolvió un minuto después, los centrales blanquiazules y Arthuro se declararon una guerra de codos...

¿Y los tiros a puerta? Más bien pocos. Mucho balón parado desperdiciado y dos o tres buenas acciones de Sendoa y Delibasic, lo mejor de la primera parte, que se encontraron con Falcón o sencillamente sin rematador (estoy pensando en una jugada del balcánico, que se fue pisando la línea de fondo de todo aquel que le salió al paso y su centro mortal se paseó por el área sin una pierna que lo empujara a las redes). En general, el encuentro empezó con intercambio de golpes y llegó al descanso con la sensación de un Hércules bastante superior.

Golpe mortal.

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En la reanudación Eusebio retiró a Aspas e introdujo a Garai en el campo. El técnico buscaba juntar efectivos en la medular y recuperar la pelota, que no era suya por primera vez en la temporada. Parecía que podía salirle bien la apuesta, porque se veía a otro Celta e incluso Danilo tuvo el gol en su cabeza (la mandó pegada al palo). Sin embargo, todo se vino abajo con el tanto de Abraham Paz. El gaditano remató a las mallas un córner pésimamente defendido.

A partir de ahí, todo fue coser y cantar para los visitantes. El Hércules medraba e iba menguando el Celta. Los de Vigo, inocentes, inmaduros, inofensivos, ingenuos, no inquietaron a Calatayud ni con el marcador en contra. Más bien todo lo contrario. Los de Esteban tuvieron oportunidades de sobra para ampliar su ventaja (Tote falló dos cabezazos con Falcón batido) y el partido murió en el área del Celta. Ni una sacudida final. Nada de nada. Eusebio está en entredicho y el Hércules ya gana fuera y mira hacia arriba.

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