Liga BBVA | Getafe

Míchel y la plantilla hacen un ejercicio de autocrítica

Celestini: "Confundimos tener paciencia con dormirse"

<b>FOTO DE FAMILIA. </b>Arriba, de izquierda a derecha: Ustari, Kepa, Celestini, Adrián, Pedro León, Soldado, Pedro Ríos, Cata Díaz, Miguel Torres, Manu del Moral, Rafa y Codina; En medio: Jesús Mantilla (delegado), Cortés, Belenguer, Arévalo (preparador de porteros), Míchel (entrenador), Ángel Torres (presidente), Esnáider (segundo entrenador), Vallejo (preparador físico), Casquero, Boateng y Ana de la Torre (doctora); abajo: Pedro Rodríguez (fisio), Signorino, Contra, Albín, Mané, Mario, Gavilán, Parejo, Licht y Javi Cabeza (utillero).
J.A.de la Rosa
Redacción de AS
Actualizado a

Los entrenadores que confían en sus apuestas suelen advertir que "el sistema es innegociable". Míchel ha demostrado serlo (en las duras y en las maduras), y el Getafe se benefició en las últimas cinco dramáticas jornadas no sólo de su espectacular cambio táctico sino también de la confianza que le aportó al grupo en momentos de máxima tensión. El Getafe se salvó y este año, con dos de contrato por delante, Míchel mantiene su esquema, el 4-3-3 que ya manejó en el Castilla y el Rayo, similar al que ahora utiliza Guardiola en el Barça. Pero las derrotas ante los azulgrana y, sobre todo, la de Almería han provocado las primeras autocríticas, del entrenador y el vestuario: hay que pulir y mejorar o abrirse a un posible 4-4-2...

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Lo positivo es que el Getafe sale a jugar en campo contrario tocando, no importa que el rival sea fuerte (Barça) o menos poderoso (Racing y Almería). Lo corregible es que los llegadores de la media no encuentran muchas líneas de pase, amén de que en ataque se depende de Soldado y los centrales lo saben (Chico y Acasiete lo molieron cada vez que recibía de espaldas o intentaba rematar). A eso se añade la sensación de blandura general en todo. Con extremos rápidos y que centran bien (Pedro León y Gavilán), y con Manu o Albín junto a Soldado podría valorarse probar una variante táctica.

Míchel no escondió defectos en Almería: "Nos faltó decisión, soy exigente, quiero más del equipo, hay que definir y defender mejor". Y Celestini lo clavó al final: "A veces confundimos tener paciencia con dormirse. Podemos jugar bonito y con posesión, pero también hay que machacar en los últimos 30 metros. El Barça tiene posesión pero ahí te matan, mientras que a nosotros nos falta agresividad". Toca corregir defectos ante el Valencia.

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