Liga BBVA | Valladolid

Primera sesión a puerta cerrada en cuatro años

Mendilibar, molesto por la difusión de la bronca con Pedro López

El técnico explicándose.
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Es la primera vez, en las cuatro temporadas de Mendilibar en Valladolid, que una sesión de entrenamiento se realiza a puerta cerrada, circunstancia que sorprendió incluso a los propios futbolistas.

Todo empezó el jueves en la sesión llevada a cabo en Los Anexos. En un momento determinado, Mendilibar corrige de forma vehemente las evoluciones de sus hombres, y más concretamente de Pedro López, para evitar errores similares a los que costaron goles como los encajados ante el Valencia. Este acontecimiento, normal en las múltiples sesiones orquestadas por Mendilibar, se torna en un hecho extraordinario al ser recogido por las cámaras de televisión y emitido como algo especial a nivel nacional, provocando el enfado del técnico.

La decisión posterior es drástica y conlleva que los aficionados y medios de comunicación que acuden habitualmente a los entrenamientos de la primera plantilla, se encontraran, en la mañana de ayer, con un cartel que anunciaba la imposibilidad de acceder a las instalaciones por expreso deseo del técnico, que al terminó del entrenamiento explicó a los periodistas sus motivos para decretar puerta cerrada en la sesión del viernes, en la que, por otra parte, no se llevó a cabo ningún ejercicio en concreto o estrategia que hubiera necesidad de ocultar de ojos indiscretos.

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Sin polémica. El involuntario receptor de los improperios de Mendilibar fue Pedro López, que zanjó con esta explicación cualquier atisbo de polémica: "Todos sabemos como es el míster y la exigencia que nos transmite en los entrenamientos. No es la primera vez que grita ni será la última, pero no hay ningún problema. No sé si le ha sentado mal que salieran esas imágenes o que se hayan sacado de contexto, Mendilibar tiene una forma de ser distinta, pero no hace nada mal y a nosotros nos gusta. Yo prefiero un entrenador que me de caña a uno que esté sentado en el balón, que aquí ya lo hemos tenido, que no te hable y que acabes el entrenamiento sin haber sudado; yo me quedo con Mendilibar. El día que no grite, no te corrija y no te hable, habrá que preocuparse porque no será él. Ojalá le tengamos muchos años con esa energía".

Los otros capitanes de la plantilla también quitaron hierro al asunto, por ejemplo Marcos: "Ni me he enterado que había sido a puerta cerrada. No tiene mayor importancia ni lo del jueves ni lo de hoy (por ayer). Estamos todos juntos".

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