Liga Adelante | Villarreal B 1 - Hércules 0

El minisubmarino acaba con un Hércules sin alma

El conjunto de Esteban acusó la expulsión injusta de Rodríguez

BATALLA AÉREA. Juanra pelea por un balón con varios jugadores del Villarreal B, ayer en la Ciudad Deportiva.
David Esteve
Redactor de Diario AS desde 2007. Licenciado en la Universidad Cardenal Herrera CEU de Elche, el periodismo fue su gran vocación desde siempre. Entró como redactor de fútbol en Alicante, pero con el paso de los años se considera un periodista polivalente, capaz de contar historias del Hércules, Valencia, Villarreal, Elche o Levante.
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Tendrá el Hércules durante toda esta semana una coartada para justificar su derrota en Villarreal. Y es que la injusta expulsión de Rodríguez en el minuto 43 impedirá analizar con frialdad un tropiezo inesperado y justo. Sin embargo, Esteban Vigo, como bien hizo ayer al término del partido, sí que tendrá que tomar nota de la derrota ante el minisubmarino, que fue mejor, más atrevido y ambicioso que el supuesto aspirante a Primera. El conjunto de Garrido salió a por el partido desde el primer minuto, acorraló al Hércules durante mucho tiempo y encontró el premio a la insistencia en la recta fi nal. Eso sí, Marco Rubén, que anotó el gol del triunfo tras un afortunado disparo, tuvo la suerte que le faltó a Pérez Riverol para haber acertado en la jugada de Rodríguez.

Apostó el Hércules por entregarle el balón al Villarreal B y su idea no le salió bien, sobre todo porque la alegría del fi lial amarillo, unido a la velocidad y el desparpajo, terminaron por desquiciar al conjunto de Esteban Vigo. Mientras el cuadro alicantino cerró los ojos y se dejó dominar a expensas de cazar una contra, el Villarreal se fue creciendo poco a poco. Incluso, Abraham Paz tuvo que sacar un balón bajo palos cuando ya se cantaba en la Ciudad Deportiva el 1-0. El Hércules, algo sonrojado por perseguir camisetas amarillas, estiró sus líneas, más por vergüenza torera que por su voluntad. Fruto de este ataque de amor propio, Sendoa tuvo en sus botas el 0-1, pero el vasco, algo forzado, tiró fuera un pase de la muerte de Tote. Cuando el conjunto blanquiazul parecía estirarse, llegó la famosa expulsión de Rodríguez y posteriormente, el paso por vestuarios.

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Agitó el banco Esteban en busca de mordiente, que la encontró con Delibasic y conun centro del campo mucho más oxigenado. Un cabezazo del montenegrino al palo y otra clarísima ocasión de Sendoa, que falló dentro del área pequeña un remate fácil, fueron las dos oportunidades que tuvo el Hércules antes de desaparecer del mapa.

Tras dudar durante unos minutos, el Villarreal B hizo lo que mejor sabe: tocar y tocar el balón hasta dormir al rival. Cuando el partido parecía visto para sentencia, apareció Marco Rubén. El punta no falló y mandó a la lona al Hércules.

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