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La vida sigue igual

Supercopa | Athletic 1 - Barcelona 2

La vida sigue igual

La vida sigue igual

El Barça impuso su superior calidad. De Marcos explotó una laguna pasajera de los azulgrana. Xavi y Pedro remontaron en la segunda mitad

Quizás con más dificultades de las previstas, sobre todo atendiendo al arranque del choque, obtuvo el Barcelona el resultado que perseguía y afrontará con un marcador cómodo la cita decisiva de la Supercopa en el Camp Nou. Anoche en San Mamés tuvo que sudar de lo lindo porque el Athletic, atenazado de salida, se rehizo a base de amor propio y, además, en las filas azulgranas se percibió un bajón de tensión que le llegó a costar la derrota momentánea.

Esa fase de tontera de los hombres de Pep Guardiola le puso sal al partido y por un momento hizo creer al equipo local que la hazaña era posible. A la postre se impuso la lógica, el pronóstico. Es posible que no fuera el conjunto que deslumbró durante el curso anterior, pero aún con ausencias significativas en sus filas, lo tiene todo, calidad, músculo y punch. Un bagaje que halló la réplica del corazón rojiblanco. Insuficiente.

El partido comenzó como si de una prolongación de la final de Copa se tratase. El balón, propiedad exclusiva del Barça, con los rojiblancos agazapados en su terreno, centrados en cerrar espacios.

El monólogo azulgrana sin embargo no se limitó a la circulación con esa pausa que pone Xavi: las ocasiones de gol fueron cayendo sin remisión. De Bojan fueron los dos primeros avisos, enseguida y con larguero incluido. Luego Alves forzó la parada de la noche desde 30 metros. A Henry, solo, le salió un churro y Xavi cerró la primera media hora de insultante dominio fallando en boca de gol de manera inusitada.

Transcurrido un tercio del partido, por fin introdujo el Athletic una cuña en el monótono guión: Ocio voleó con peligro un centro de Susaeta. Poco después, el novel De Marcos buscó una vaselina desde muy lejos.

Sorpresa.

Señales de vida que denotaron cierto relajo enfrente y elevaron el interés. La caraja del Barça permitió que el descanso se alcanzase con un marcador impensable visto el desarrollo del primer período. De Marcos castigó con una acción no exenta de fortuna, pues Puyol modificó la trayectoria del zurdazo dejando a Valdés descompuesto.

De esa guisa salió el Barcelona en la segunda parte y con el Athletic crecidito al calor del gol. Hasta se pusieron a tocar los rojiblancos, algo inédito hasta entonces. Era otra historia.

Sin embargo la dicha local no duró demasiado. Xavi puso el empate en la primera acción trenzada de su equipo, que topaba con mayores pegas para hacer lo que le gusta. El esfuerzo rojiblanco parecía cundir, pero salió a relucir la pegada del campeón. Pedro, pichichi azulgrana del verano, firmó la remontada.

El 1-2 devolvió el control al Barça, aunque se viera salpicado por los típicos arranques de genio a cargo de un Athletic ya sin capacidad para llegar arriba. Otro chutazo de Alves, que Iraizoz desvió con las yemas de su mano derecha al larguero, y las enganchadas del brasileño con todo el que se le pusiera por delante, pusieron el punto final a un choque que sirvió para comprender que el verano no ha alterado la relación de fuerzas ya conocida entre Athletic y Barça.