La repatriación se aceleró al negociar con Berlusconi
Todas las instituciones, volcadas.

Las adversidades unen al ser humano. Una máxima que se cumplió a rajatabla en el desgraciado fallecimiento de Dani Jarque. Puesto que murió en Florencia, el proceso de repatriación estaba sujeto a las leyes italianas, que de cumplirse hubieran retrasado mucho la repatriación.
Sin embargo, todas las instituciones se pusieron manos a la obra. Primero fueron el propio médico del club, Miguel Cervera, y el delegado, José María Calzón, quienes el domingo consiguieron sobre el terreno que la autopsia se pudiera practicar el lunes por la mañana. Una vez realizada, fue clave el viaje relámpago que el presidente blanquiazul, Dani Sánchez Llibre, su responsable del área deportiva, Germán de la Cruz, y el secretario de presidencia de la Generalitat, Rafel Niubò, hicieron a Florencia. Desde allí presionaron más.
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Pero seguían encontrándose un problema: el protocolo italiano no permite que se concedan tan rápido los permisos de vigile sanitario y el pasaporte mortuorio. El lunes por la tarde, fue esencial la intervención del presidente de la Comisión de Exteriores en el Congreso, Josep Antoni Duran i Lleida, y del portavoz económico de CiU en el hemiciclo, Josep Sánchez Llibre (hermano del presidente).
Ellos se pusieron en contacto con Alfredo Pérez Rubalcaba y Trinidad Jiménez, ministros de Interior y Sanidad, respectivamente. Estos últimos trasladaron la inquietud de la familia de Jarque al primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, por el que medió su consejero y traductor, Valentino Valentini. Dejaron abierto el aeropuerto de Florencia, que cierra siempre a las 00:00, y en plena madrugada llegaron los permisos.



