Balón de Oro y al Madrid
LA VIDA DE CRISTIANO (Y CAPÍTULO IV). En sus últimas temporadas en el United ya era considerado el mejor jugador del mundo. 2008 fue su año, en el que ganó todos los títulos individuales y colectivos. Este verano cumplió el sueño de su madre de jugar en el Real Madrid.


El 26 de diciembre de 2004 un tsunami arrasó las costas de Indonesia. Martunis tenía entonces siete años y sobrevivió solo durante 19 días. Dos años después Cristiano no sólo le visitó para darle ánimos, sino que le invitó al Mundial de Alemania y le mandó el dinero necesario para que reconstruyera su casa en Banda Aceh. Y por supuesto donó a las autoridades de Indonesia y Timor Oriental todo tipo de objetos personales autografiados para subastar.
Sólo es un ejemplo de los muchos con los que Cristiano Ronaldo ha venido demostrando su solidaridad fuera del campo. Porque dentro de él ya se había disparado de forma definitiva. Campeón de la Copa de la Liga en 2005, con gol incluido ante el Wigan, no le dejó un buen sabor de boca el Mundial a pesar de llegar a semifinales. Fue justo la temporada siguiente la de su explosión goleadora. 17 tantos y por fin su primer título de la Premier, aunque Drobga le quitó el pichichi por dos tantos. Un gol suyo en el derby ante el Manchester City y la derrota del Chelsea le permitieron festejar por primera vez la Liga. Ronaldo estaba lanzado, olvidado ya el drama de la muerte de su padre Diniz dos años antes. El alcohol acabó con él, y Ronaldo siempre hizo todo lo posible por ayudarle. Horas después de su muerte estaba jugando un partido decisivo ante Rusia con la selección, un merecido homenaje.
Portugal.
Precisamente la selección deja clara su progresión. En febrero de 2007 capitaneó a Portugal ante Brasil en un homenaje al recién fallecido presidente de la Federación Carlos Silva, que había expresado ese deseo. Y en octubre de ese año ya jugó su partido número cincuenta. Justo se iniciaba la primera gran temporada de su carrera, la que culminaría con el Balón de Oro, el FIFA World Player y la Bota de Oro al máximo goleador europeo. Ya en 2007 había rozado el Balón de Oro por detrás de Kaká, pero en 2008 nadie le podría frenar. 42 goles en todas las competiciones, para ganar la Champions y darle la Liga al United por delante de Chelsea y Arsenal. Y un sinfín de detalles. Expulsado el primer partido de Liga contra el Portsmouth, durante los tres encuentros de sanción reflexionó para "nunca más entrar a las provocaciones". Marcó el gol del triunfo en Champions en el José Alvalade ante el Sporting de Lisboa en un partido muy especial para él, hizo su primer hat-trick en un 6-0 al Newcastle en enero, y capitaneó por primera vez al Manchester United frente al Bolton, justo el día en el que superó al gran George Best en el récord de goles de un centrocampista en la historia del club. Y marcó en la final de la Champions al Chelsea en Moscú, su gol 35 en la temporada que le dio la Bota de Oro y el título de campeón de Europa.
Luego hizo una Eurocopa discreta, e incluso decepcionó en el partido de cuartos ante Alemania en Basilea. Quizá le afectaron los interminables rumores de traspaso al Real Madrid, aunque al final se quedaría un año más en Old Trafford. Una última temporada de altibajos, con el Madrid en el horizonte y una operación de rodilla en Amsterdam que no le permitió jugar hasta mediados de septiembre. Unos últimos meses en el United que le permitieron marcar su gol cien con el club un día de goleada al Stoke, de sufrir un susto enorme tras un accidente con su Ferrari, de convertirse en el primer jugador de la Premier en ser nombrado futbolista del año por la FIFA y por supuesto de recibir el Balón de Oro. Marcó poco más de la mitad de goles que la temporada anterior, pero algunos clave, como el de Oporto en cuartos y los dos al Arsenal en Londres que metieron al United en su segunda final consecutiva. Y el último con la camiseta del United, al City en el clásico de la ciudad.
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Despedida.
Cuando saltó al campo en Roma para jugar la final de la Champions contra el Barcelona ya sabía que sería su último partido, el sueño de su madre María Dolores de verle jugar en el Real Madrid era una realidad. Seis años de contrato y el traspaso más caro de la historia para un Cristiano Ronaldo que agradeció sobre todo a Ferguson "la forma que me hizo crecer como jugador, es mi padre en este deporte". Una confesión más que define a un crack, a un fenómeno del fútbol mundial.



