Barcelona | La intrahistoria

Zlatan, el díscolo: la rebeldía ha marcado toda su carrera

En mayo mandó callar a los tifosi

<b>DÍSCOLO. </b>En mayo, Ibra mandó callar a los hinchas del Inter.
José A. Espina
Jefe de Sección en la Delegación de Andalucía
Jefe de Sección de Diario AS en Andalucía. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Sevilla. Pegando teclazos desde 1998, durante toda una década en Madrid (2000-2010). Sevilla, Betis, Selección española y lo que se ponga por delante. Loco por el fútbol, guarda un poco de esa pasión para su otro deporte favorito, el tenis.
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Ibrahimovic tiene fama de ser un poco rebelde". Denle a esta frase carácter oficial, pues aparece en la página web de su todavía club, el Inter, lo que da idea de hasta qué punto se han hecho famosos los desplantes de un futbolista díscolo como pocos. Zlatan (Malmoe, Suecia, 1981) estuvo a punto de dejar el balón a los 15 años porque un entrenador le obligaba a correr demasiado. Gracias a que aquel técnico le dispensó del exceso de ejercicio, el fútbol no perdió a este genio, que ha firmado una buena lista de torneos y un puñado de goles inigualables.

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Si hubiera existido un trofeo "al futbolista insurrecto", Zlatan también tendría varios en su casa. Las ha montado hasta con sus propios tifosi. El pasado mayo, tras marcar el gol que le daba al Inter medio scudetto, Ibra miró a la grada y se llevó el dedo a la boca en señal de "silencio". Los interistas le silbaron y él respondió así: "Me da igual". Será la costumbre. Una pelea con el ahora madridista Van der Vaart provocó que el Ajax le traspasara a la Juventus en 2004. Rafael acusó a Zlatan de haberle lesionado "intencionadamente" y, una semana después, el club holandés mandaba al sueco a Italia a cambio de 16 millones de euros.

Sólo Capello, su técnico en la Juve (04-06), ha logrado mantener una relación más o menos "correcta" con Zlatan. Lagerback, seleccionador nórdico, le mandó a casa después de descubrirle una escapada nocturna. En vez de pedir disculpas, Ibra decidió ausentarse cuatro meses de su selección. Se sentía "ofendido", como parece que le ocurre ahora, en el Inter. Zlatan no soporta que Mourinho le haya condenado a alguna que otra suplencia. El luso es la razón por la que quiere abandonar un vestuario en el que no caben dos egos tan superlativos.

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