"Volvemos a ser el centro del mundo gracias a Kaká"
Colas en el Bernabéu desde las diez

La afición llevaba tiempo anhelando ver a Kaká de blanco y ayer, en su puesta de largo, la expectación era máxima. A las 10h. ya había madridistas esperando en la puerta 35 de la calle Rafael Salgado. Era el caso de Marlenis. "No me lo pierdo por nada del mundo", dijo. A su lado, David asintió: "Sé que habrá sitio, pero quiero estar en primera fila". "Florentino nos ha devuelto la ilusión", zanjó Borja. Los tres se acababan de conocer y fueron los primeros en entrar en el estadio. Por delante les quedaban más de diez horas. Por eso aparecieron los naipes, los refrescos y la PSP.
"¿Es aquí la cola?", preguntó Nidia, colombiana de 44 años. "Soy mayor, pero muy fanática, por eso estoy aquí. Luego vienen las montoneras...". Cinco horas después, la cola daba la vuelta al estadio. Una marea blanca y amarilla, madridista y brasileña. Valeria es de Sao Paulo, ciudad donde Kaká comenzó a escribir su leyenda. "Allí es un Dios. Además, es muy guapo", sonrió. "Volvemos a ser el centro del mundo gracias a él", gritó Carlos. Y no le faltaba razón. Acudieron seguidores de Japón, Ecuador, Francia y Ghana.
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Locura.
Tampoco le faltó el apoyo de las chicas que convocaron una kedada a través de la web kedin.es. Cien féminas le recibieron con una pancarta: "Bienvenido Kaká". A las 19h. la megafonía avisó: "En breves momentos procederemos a la apertura de las puertas". El exterior del estadio rugió. Minutos después, la cola empezó a moverse. Comenzaba el espectáculo. "¡Esto no es normal!, opinó un viandante. "Señor, no es para menos: ha llegado una estrella", le espetó José mientras se perdía por la puerta.




