España - Irak | La intrahistoria

Un equipo sin tierra

Irak no juega en su país desde hace seis años

VIGILANCIA. Un policía armado vela por la seguridad en un partido en Bagdad.
José A. Espina
Jefe de Sección en la Delegación de Andalucía
Jefe de Sección de Diario AS en Andalucía. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Sevilla. Pegando teclazos desde 1998, durante toda una década en Madrid (2000-2010). Sevilla, Betis, Selección española y lo que se ponga por delante. Loco por el fútbol, guarda un poco de esa pasión para su otro deporte favorito, el tenis.
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El milagro del fútbol consiguió que Irak, que no juega un partido en su país desde 2003, ganara cuatro años después la Copa de Asia y lograra clasifi carse para esta Copa de Confederaciones. Desde que los tanques estadounidenses volvieron a invadir Bagdad, la selección iraquí no disputa un partido en un césped propio. "Permítame que no le hable de política pero, como comprenderá, un país en guerra no es el mejor lugar para jugar al fútbol", justifi ca como enojado Nashat Akram, la nueva y emergente estrella iraquí, al que fichó unas semana el Twente, de Holanda.

La guerra detuvo hasta el tiempo en Irak, pero no pudo con el fútbol, que se abrió paso en otros lugares. Más que acomplejar, el exilio le ha servido a esta selección de Oriente Medio de acicate, como un medio para unir más a los componentes de un equipo a menudo atomizado, tanto como todo el país. Mientras suníes y chiítas se asesinan en las calles de la capital, en la selección comparten habitación, confi dencias, tristezas y sueños. "La solidaridad fue una de las cosas que me inclinó a emprender esta aventura con Irak. Pocas veces verán a unos jugadores tan implicados, tan dispuestos a luchar todos juntos. Ojalá esta Confecup una al país, pero que no sea sólo por unos días, como ocurrió con la Copa de Asia", confi esa el serbio Bora Milutinovic. Parece que han pasado siglos desde aquel torneo asiático, ganado bajo la batuta del brasileño Jorvan Vieira. Tanto, que han pasado tres técnicos por el cargo (incluido, en una segunda aventura, propio Vieira), una alegría, la de volver a entrenarse en Bagdad, y una gran decepción, la de no clasifi carse para el Mundial 2010. "Esta Confecup será nuestro Mundial de Suráfrica", dice Mahmoud, goleador y estrella en 2007 que ahora pasa por horas bajas porque en sus últimos 16 partidos con Irak sólo ha marcado un gol, y de penalti. Seguramente, será la nostalgia de vivir sin hogar, sin un grada que nos anime, un césped que les arrope.

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