Copa Confederaciones | Suráfrica - Irak

El milagro iraquí prueba a un anfitrión desencantado

Suráfrica vs. Milutinovic, un experto en campanadas

<b>VISITA PRESIDENCIAL. </b>En el centro, Jacob Zuma, presidente de Suráfrica, bromea con Mokoena.
José A. Espina
Jefe de Sección en la Delegación de Andalucía
Jefe de Sección de Diario AS en Andalucía. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Sevilla. Pegando teclazos desde 1998, durante toda una década en Madrid (2000-2010). Sevilla, Betis, Selección española y lo que se ponga por delante. Loco por el fútbol, guarda un poco de esa pasión para su otro deporte favorito, el tenis.
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Esta Copa de las Confederaciones no sólo pone a prueba la capacidad organizativa de Suráfrica de cara al Mundial. Es, desde el punto de vista local, un test de fuego para una selección que ha pasado de potencia a segundón en un suspiro. Ganó la Copa de África en 1996, poco después de que la FIFA levantara el veto sobre el apartheid, y logró clasificarse para los Mundiales de 1998 y 2002. Pero de aquel brillo sólo quedan ahora rescoldos. Ahora, los Bafana Bafana (en zulú, Los Chicos) son eso mismo, una panda deslabazada, y de escaso talento. Y aunque abren el torneo contra Irak, una de las dos cenicientas de este grupo A, hasta los optimistas se preparan para el petardazo. A su técnico, el brasileño Joel Santana le llueven detractores y problemas. El último, la rebelión de su central más potable, el recreativista Morris, al que echó del equipo por quejarse de su suplencia y negarse a calentar.

En explotar las debilidades del contrario es catedrático el serbio Milutinovic, ese seleccionador sin fronteras que entrenó para los cinco continentes y se embarca ahora en la aventura de Irak. Aquella selección sin tierra, exiliada de su país por la guerra contra Sadam, ganó la Copa de Asia en 2007 contra todo pronóstico y sueña ahora con un milagro mayor.

Bora, el patrón de imposibles (como clasificar a Costa Rica para Italia 90 o meter a China en el Mundial 2002), augura otra campanada mientras un periodista surafricano nos resume el desencanto local: "Atentos a la grada, porque, seguramente, ahí es donde se verá hoy el único espectáculo".

Milutinovic

"La presión es toda de Suráfrica, que es el anfitrión y el que está obligado a ganar, sobre todo a nosotros. Igual les damos una sorpresa. Soy realmente optimista con lo que vamos a conseguir durante este torneo".

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Santana

"No quiero críticas antes de que comencemos. Me parecen injustas. Si conseguimos una victoria en el primer encuentro, el ánimo de la gente va a cambiar y tendremos mucho ganado para pasar a semifinales".

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