Gloriosa Champions
No pudo ser mejor la manera que tuvo el equipo de honrar los 1.000 partidos que cumplía ayer el Atlético en el Calderón. Fiesta total, rubricando la Champions y haciendo, por una vez, disfrutar sin sufrir a los suyos. Enhorabuena.


¡Te quiero Atleti! Fiesta por todo lo alto en el Calderón. La afición del Atlético se lo pasó en grande con su equipo. Parecía como si todos hubieran dado por bueno el sufrimiento de la temporada por haber pasado 90 minutos como los de ayer. El Atlético es cuarto, vuelve a meterse en la Champions, aunque para ello deba jugar una previa como la que ya tuvo que jugar esta campaña ante el Schalke. Ahora tenemos todo un verano por delante para ilusionarnos, para soñar, para creernos que podemos estar al nivel de los más grandes. El Atlético no es el Barcelona, pero anoche los rojiblancos fuimos aún más felices que los culés. El Calderón botó, hizo la ola y brindó por la posible Bota de Oro de Forlán. Ayer ningún niño le preguntó a su papá por qué es del Atlético.
1.000 partidos. El Calderón vivió ayer su partido 1.000 y no hubo mejor forma de celebrarlo que ganando al Almería. El rival no fue de los más poderosos, ni había un título en juego, pero el Atlético quería figurar por segundo año consecutivo entre los elegidos y lo logró. El partido 1.000 será recordado por ser una fiesta total, de principio a fin, con una afición entregada a los suyos. Como siempre ha sido, porque a poco que el equipo se ha entregado su afición se lo ha sabido reconocer.
Gran final. El final de Liga del Atlético ha sido increíble, con una racha de 6 partidos consecutivos ganando. Un logro que ha salvado la temporada y que ha puesto al Atlético en el sitio que de verdad se merece: detrás de Barcelona, Real Madrid y un Sevilla que últimamente está haciendo las cosas bien. La pena es pensar qué hubiera pasado si el Atlético hubiera sido un poco más regular y la plantilla hubiera confiado en sus posibilidades desde el principio.
Abel, triunfador. El toledano se encontró con el gran reto de su vida, una vez empezada la temporada y no defraudó. No podía ser de otra manera. Abel ha mamado el Atlético y sabe lo que significa defender esa camiseta y ese escudo. Al fin y al cabo, él inculcó a sus jugadores que perder con el Atlético no debe ser cualquier cosa. Para ganar a este equipo los demás tienen que poner mucho en el terreno de juego. Abel se ha ganado su continuidad con creces. Ahora, con trabajo y reforzando debidamente la plantilla, habrá que ver de lo que es capaz el conjunto rojiblanco.
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Goleador Kun. Decía Agüero en AS que la afición debía ir al estadio y disfrutar con su equipo. No le faltaba razón al argentino. Kun marcó el primer gol, un gran tanto, el que iniciaba la victoria de ayer y no dejó ni un momento de luchar y pelear como siempre. 17 goles en Liga no es un mal registro. Hace poco tenía un pie y medio fuera de un Atlético que daba hasta por bueno jugar la UEFA. Ahora todos le ven otro año en el equipo del Manzanares, y peleando por un título, que desde este momento es ya el gran objetivo, no sólo de Kun, sino del resto de sus compañeros.
Bautismo. El encuentro 1.000 del Calderón fue especial también para mí. Fue el bautismo de Marina y Adrián, mis dos chavales, que acudieron al estadio por primera vez con sus mejores galas y sus dos primos. Para desgracia de mi hermano, sufrido madridista, los cuatro se lo pasaron en grande. Ellos, como tantos otros niños que fueron al Manzanares, no olvidarán este partido. Al fin y al cabo, como el resto de los aficionados, ya que después de 10 meses de sufrimiento el Atlético vuelve a la Champions. ¡Te quiero Atleti!



