Derrochando coraje
El Atlético hizo honor a la letra de su himno. En inferioridad remontó un partido que llevó el delirio a la grada y selló la comunión entre el equipo y sus seguidores. Un partido que puede valer más de tres puntos, por lo anímico.


La pasión. "Porque luchan como hermanos, defendiendo sus colores, derrochando coraje y corazón...". Más de 50.000 almas lo cantan cada dos fines de semana en el Calderón. No es el famoso You'll never walk alone del Liverpool, pero a todos se nos pone la carne de gallina cuando suena nuestro himno por los videomarcadores del estadio. A los más mayores, que ya han visto mil victorias y mil derrotas, y a los niños, que empiezan a mamar ese sentimiento único y diferente a los demás como es ser rojiblanco. Ayer me hubiera gustado estar en el estadio y haberlo podido cantar, porque el Atlético derrochó coraje y corazón en un segundo tiempo de leyenda frente al Espanyol, que quiso ser otra vez aguafiestas del Atlético.
Pericos. Pero esta vez no, esta vez ni mil pericos juntos hubiesen fastidiado la remontada de los de Abel. El conjunto catalán había ganado en sus dos últimas visitas al Manzanares y sólo había perdido una vez en los últimos nueve años. Pero en esta ocasión todo este derroche y este pundonor sí sirvió para algo. Así sí se puede ganar empatar o perder. En esta ocasión, la afición salió del estadio diciendo que esa camiseta rojiblanca sí se la merecen. Como bien dijo Raúl García en la previa hay que darlo todo por esa camiseta, seas de donde seas. De la cantera, uruguayo, argentino o portugués.
La Champions. Entrar en la Champions bien merece cualquier sufrimiento, aunque haya que hacerlo tanto como ayer. La Champions es la competición en la que debe estar siempre el Atlético, que tan buen papel ha hecho este año entre los mejores de Europa. La Champions nos debe muchas alegrías y queremos empezar a cobrárnoslas a partir de septiembre. Por eso el Atlético se ha empeñado en jugar este torneo y ahora sí estoy convencido de que lo va a hacer. Ahora espera el Valencia, el rival del próximo domingo, en otra final no apta para corazones que no sean los rojiblancos. Y la gesta de ayer dará al Atlético alas para recibir a los de Emery.
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La grada. Había expectación por ver cómo recibía el equipo a los suyos y lo mejor no fue cómo lo hizo, sino cómo despidió a los jugadores del Atlético, por lo que el equipo de Abel ha recuperado incluso la comunión con la grada. Durante muchos minutos de la segunda parte el ambiente fue parecido a la noche del Schalke, en la previa de la Champions. Con una afición deseosa de hacer todo lo posible por apoyar a los suyos. Este triunfo no sólo puede dar la clasificación para la Champions, sino que también puede unir definitivamente a todos los atléticos. Y seguro que uno de los que no olvidará fácilmente el partido será Mariano Pernía, con quien la grada se volcó después de lo que ocurrió hace dos semanas frente al Sporting. El Tano se merecía una alegría de ese calibre.
Forlán. Collar y Adelardo animaban a través de AS a los jugadores de Abel. Les instaban a darlo todo en esta recta final de la temporada. Ellos sienten admiración por Forlán, al que incluso llegaban a comparar con Joaquín Peiró, lo que ya son palabras mayores. No sé si Forlán será como el Galgo del Metropolitano, pero tenerle es un lujo para el Atlético. Lleva 27 goles y se ha empeñado en coger a Baltazar. Posiblemente no llegue a sumar los 35 que marcó el brasileño, pero sí conseguirá el objetivo que todos se propusieron al principio: jugar la Champions.



