Munitis humilla al indigno Atleti

Liga BBVA | Racing 5 - Atlético 1

Munitis humilla al indigno Atleti

Munitis humilla al indigno Atleti

Manita de un fabuloso Racing Los cántabros rozan la salvación Horrible actitud de los de Abel Nadie pudo frenar a Zigic Los rojiblancos salen de Europa

Cuando Munitis aprovechó el enésimo error absurdo del Atleti, un saque de puerta de Leo a Banega mientras éste no miraba, para marcar el 4-1 con una fabulosa vaselina desde la frontal, todos los rojiblancos del mundo se sintieron más avergonzados de lo que ningún aficionado debería llegar a sentirse jamás. Enfrente, los seguidores del Racing pensaban que habían alcanzado el nirvana. Y no, aún faltaba el quinto, la manita que daba el punto exacto de magnificencia a la exhibición local y de severo castigo al ridículo visitante. Sí, a veces el fútbol es justo.

Porque el Racing, cuando más lo necesitaba, con el agua del descenso subiendo peligrosamente, se sacó de la manga un partido perfecto. Le faltaba media defensa y sus dos mediocentros titulares y pasó lo que debe pasar: que aparecieron sus estrellas, sus líderes, Munitis y Zigic, para guiarle a pulso hasta una victoria que se recordará con alborozo en Santander por los tiempos de los tiempos. Enfrente, con la misma necesidad de puntos tras las victorias de Valencia, Villarreal y Málaga, un grupo de estrellas sin carácter deambulaba por el campo como si lo que allí sucedía no fuera con ellos. Y lo peor es que, seguramente, no vaya.

El Racing salió a morder con Zigic jugando de hombre boya. Recibía de espaldas, se quitaba de la chepa a los defensas como si fueran mosquitos y distribuía con criterio encontrando siempre a Munitis y Tchité, omnipresentes. Cuando el Atleti agarraba el balón, le dejaba pensar, consciente de que si el Atleti piensa, el rival se ríe. Así nunca supimos si la defensa de circunstancias que se inventó Muñiz funcionaba o no. No hubo ni que desenvolverla. La dimisión de Agüero, Forlán y Simao fue estrepitosa. Si un ojeador de un equipo de Júpiter ve ayer el partido, ofrece dos satélites por Munitis y ni un chavo por los cacareados delanteros atléticos.

El comienzo fue de risa. Uno ve partidos así y no puede evitar preguntarse qué demonios hacen profesionales tan privilegiados durante la semana. Si mi novia, que no reconocería a Zigic aunque fuera con ella en el ascensor vestido de futbolista con la camiseta con su nombre, viera a un bigardo de dos metros en el equipo contrario, llegaría de inmediato a la conclusión de que es una horrible idea conceder balones parados cerca de tu área. Obvio. Bien, pues a los 16 minutos el Atleti perdía 2-0 porque había regalado dos faltas laterales absurdas y las había defendido como si jugase al balón prisionero, evitando que les diera la pelota en lugar de despejándola. Primero marcó Christian y luego Garay. ¿Conclusiones? Abel fracasó al preparar el partido y sus futbolistas... Bueno, sencillamente, son casi todos muy flojos.

Porque otros cuyo trabajo merecería un estudio son Pitarch y Gil Marín, creadores (perpetradores) de esta plantilla. Bien, pues ayer, el mejor centrocampista sobre el césped con varios cuerpos de ventaja fue Colsa. Sí, el mismo Colsa que se fue del Atleti porque no tenía nivel para un grande. Y seguramente no lo tenga (aunque es una bendición para el Racing). Vale, pues hace años que se fue del Manzanares y resulta que, muchos millones después, los titulares, Raúl García y Assunçao, no son mejores. Eso es controlar el mercado y lo demás son tonterías...

Un monólogo.

Pese a la ventaja, el Racing nunca bajó el pistón de su juego ni el Atleti el de su esperpento. Ujfalusi le regaló el 3-0 a Tchité y, tras la falsa alarma del penalti sobre Agüero que marcó Forlán, Leo le regaló el cuarto Munitis. Y mientras El Sardinero deliraba, su equipo atacaba. Y mientras la Champions se escapaba, el Atleti bostezaba aburrido. Hay muchas clases de profesionales en esto del fútbol.

Sí, los comprometidos y los que no. Casualmente, en el Racing que ayer se dejó la vida por su camiseta había cuatro canteranos, un líder febril como Munitis y varios cántabros adoptivos como Toño, Pinillos y Zigic. En el Atlético que afrontó el partido como un amistoso y vio con indignante pachorra como le caían cinco, no creo que muchos sepan quién es Gárate. Lo llaman compromiso y da muchos más puntos que el nombre. Pero muchos.

El detalle: Toño se retiró lesionado

En una noche mágica, el único contratiempo para el Racing fue la lesión de Toño. En el minuto 71, el portero titular de los santanderinos sufrió una rotura de fibras en el gemelo de su pierna derecha, pidió de inmediato el cambio y Coltorti entró en su lugar. Hoy se le realizarán más pruebas para saber si puede jugar el domingo frente al Athletic.