"Si le dejan, Abel conseguirá grandes cosas en el Atlético"
El de Éibar jugó en Osasuna (87-89) antes de aterrizar en el Atlético (89-91 y 93-94). En el Calderón le recuerdan por su polivalencia y coraje.


Dos de sus equipos se enfrentan hoy con urgencias diferentes...
Los dos llegan necesitados aunque con objetivos diferentes. Yo lo titularía, el partido del oxígeno por lo que supondría para cada uno ganarlo. En este caso en mi corazón prima la necesidad que tiene Osasuna, pero espero que el Atlético consiga al final su objetivo.
Los rojiblancos se las presumían felices con el calendario. ¿Se equivocaron?
El instinto de supervivencia provoca en los equipos un esfuerzo extra y son más peligrosos.
Ambos equipos prescindieron de los técnicos con los que comenzaron la temporada. ¿Cómo ve ahora a Camacho?
Camacho ha sabido cogerle el pulso a Osasuna. Ya conoce al equipo y está haciendo un trabajo enorme, de hecho sólo se ha perdido un partido en la segunda vuelta.
¿Y a Abel?
Hablo de un gran amigo. Fue mi compañero de habitación en mi etapa rojiblanca... Le veo muy bien. Ahora deben dejarle trabajar con tranquilidad. La gente del Atlético debe ser consciente de dónde está ahora. Barça y Madrid están muy por encima. Su sitio es pelear con Villarreal y Sevilla, que no es poco.
Usted que compartió vestuario con Abel como jugador, ¿le reconoce ahora como técnico?
Completamente. Impregna al equipo de esa personalidad suya. Ha ido escalando en esto. Si le dejan, va a conseguir grandes cosas en el Atlético.
En el Calderón le recuerdan por su polivalencia y su entrega algo muy valorado hoy.
Le dije a mi padre que debía haberme concebido más tarde. (Risas). Ahora no hay muchos futbolistas así y los que hay ganan mucho. Menos de portero jugué de todo.
Y con mucha entrega.
Me obsesioné en ser el mejor peón. En el fútbol hay arquitectos y obreros. Yo tenía a Schuster al lado, así que le decía: "Tranquilo Bernardo, yo corro por ti". Cada uno debe ser consciente de sus limitaciones.
Y no le fue mal, ganó una Copa con el Atlético...
Y otra con el Athletic. En el Atlético viví una época impresionante en la que el equipo luchaba codo a codo con el Madrid y el Barcelona.
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¿Al final sintió el cariño del Calderón?
Al principio sufrí, porque en el 89 para atacar a Clemente me pegaban a mí. Pero luego se dieron cuenta de que lo di todo y todo cambió para mí. No puedo olvidarme del cariño de la gente del Calderón.



