La afición regresó triste y muy enfadada

"Hemos tenido ventaja porque su entrenador ha jugado en nuestro favor". Ésta fue la manera con la que algunos hinchas del Oporto despedían a la riada de seguidores rojiblancos que abandonó O Dragao en la noche del miércoles camino del aeropuerto. Fue algo que escoció mucho y que se repitió durante el vuelo de regreso en el avión del equipo entre los 150 hinchas que se habían dejado casi 900 euros en el viaje. Volvían dolidos, pero lejos de cebarse con el técnico algunos reflexionaban: "Abel tenía un plan que nos podía hacer pasar. Su idea no era mala, pero también ha faltado actitud en algunos jugadores y condición física". Algunos se quejaban de la actitud de Maxi en el cambio, otros de la errática aportación de Maniche que salió justo para encabezar el hipotético arreón final rojiblanco. Curiosamente, el atlético mejor parado entre los aficionados fue Paulo Assunçao. "Es increíble lo que ha aguantado este chaval, le han silbado y gritado cada vez que ha tocado el balón y al final ha sido el mejor del Atlético", explicaba un fiel seguidor que acude a casi todos los desplazamientos. Sobre las dos de la mañana el avión procedente de Oporto tomó tierra en Madrid y los aficionados, cabizbajos, se fueron dispersando. Habían sido horas intensas en tierras portuguesas que la hinchada saldaba con pesar y un solo deseo: "Hay que meterse en Champions League para volver a vivir estas cosas".



