Siempre lo mismo
Adiós a la Champions. El Atlético se quedó fuera de la competición, ya que no fue capaz de marcar un gol en Oporto. Una gran desilusión para una afición que tenía puestas muchas esperanzas en este partido. Se acabó el sueño europeo.


La afición. Empiezo por ella, como no podía ser de otra manera. 2.700 seguidores del Atlético se desplazaron a Oporto para apoyar a su equipo. Muchos salieron desde Madrid a las tres y a las cuatro de la mañana. Y volvieron después del partido. Y hoy, a trabajar. Un palizón. Pero se da por bien empleado con tal de estar con su equipo del alma en el momento decisivo. Me imagino cómo fue el regreso de Oporto. Me lo imagino porque no es la primera vez que nos pasa. En realidad, la mayoría de las veces nos ha sucedido esto. Siempre nos quedamos con el pudo ser pero no fue. Y nos marchamos de Europa, del tan ansiado regreso a la Champions, sin haber perdido un partido en la competición. Todo muy del Atleti.
El suspense. Sufrir, sufrimos, también como siempre. En los últimos segundos cada uno imagino el gol salvador a su manera. Unos, de Forlán desde fuera del área. Otros con una jugada mágica de Agüero. Incluso en un remate de cabeza de Pablo o Ujfalusi. Cualquiera podía haber pasado a la leyenda del Atlético con un gol en el instante final. Pero no. Salvo el suspense y el sufrimiento, nada más. Ni siquiera podemos agarrarnos a la mala suerte o a un tiro final que sacó un defensa debajo de la línea.
La felicidad. Después de haber ganado a Barcelona y perdonado al Madrid, la completa felicidad hubiera sido haber seguido adelante en la Champions. Pero está visto que no podemos tener más de dos semanas de alegrías. Ahora nos tocará ilusionarnos de nuevo pensando en la Liga, en ocupar los cuatro primeros lugares y en volver dentro de unos meses a esta competición. O sea, más de lo mismo.
El final. Se acabó el sueño europeo de ocho meses. Empezó mal ante el Schalke 04 en Alemania en la previa y se arregló en casa con el 4-0. Y luego el Atlético dio mucho que hablar en Champions, al ganar con autoridad en Eindhoven y al empatar en los dos partidos de Liverpool. Fue portada en los medios por su gran encuentro en Anfield, con robo incluido, por los incidentes ante el Marsella, por Platini, por el cierre del Calderón... Ocho meses así merecían un mejor final, a la heroica, un arreón del que todos hubiéramos hablado hoy.
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Futre. Me acuerdo de la comida que el lunes tuvimos con Paulo Futre, quien albergaba alguna posibilidad de clasificación para el Atlético. Futre y también Robinson señalaban que el equipo de Abel tiene una pareja atacante de gran nivel, pero el problema es cuando no les llegan balones. El gran temor se cumplió. Apenas llegaron balones arriba y así es muy complicado ganar. Es difícil vencer si los mejores apenas participan en el juego del equipo. Una lección que debe servir para el próximo ejercicio.
Un monumento. Y acabo por la afición de nuevo. Porque algunos habremos dormido mal, pero los que estuvieron en Oporto apenas habrán pegado ojo. Y encima hoy les tocará aguantar las bromas de compañeros, amigos e incluso familiares. Y de aquí al domingo a mascullar esta decepción. Y digo hasta el domingo porque los de siempre, esos aficionados que se merecen todo, los de Madrid, Burgos, Pontevedra, Medina del Campo, Morata de Tajuña, estarán en las gradas del Calderón en el decisivo partido frente al Villarreal. Es decir, siempre lo mismo. Y es que en el Atlético nada cambia, ni en las gradas ni en el terreno de juego.



