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El Atleti está vivo de chiripa

Liga de Campeones | Atlético 2 - Oporto 2

El Atleti está vivo de chiripa

El Atleti está vivo de chiripa

Leo evitó el triunfo fácil del Oporto. Maxi marcó a los 3'. Pablo regaló el 1-1 y Helton, el 2-1 a Forlán. Abel pagó quitar a Kun. Lisandro goleó y Hulk brilló

L a afición del Calderón se marchó a casa entre indignada y aliviada, confusa ante la absurda sucesión de acontecimientos en que se convirtió el ansiado regreso a una eliminatoria de Champions: doce años esperando esto para que tu equipo se suicide y ni siquiera eso lo haga bien. Una cosa de locos. Porque el 2-2 no es bueno para el Atleti, es magnífico. Si la diosa Fortuna no se llega a vestir la rojiblanca para compensar lo de aquella infausta noche del Ajax, el Oporto habría ganado con facilidad. Con mucha. Con demasiada.

El naufragio fue total, con Abel como mascarón de proa, aunque muy bien secundado por una defensa absolutamente de chiste. Y se vio venir desde el inicio: al minuto de juego, Hulk (que cuando arranca tiene cosas del imparable Ronaldo del Barça, pero en zurdo y sin la precisión de cirujano en el remate) se fue de medio Atleti a base de potencia y recortes secos hasta dejarle el gol hecho al Cebolla Rodríguez, que se estrelló por primera vez contra Leo.

Pero en un guiño del destino, el primer balón que agarró Kun acabó en gol de Maxi. Tres minutos, 1-0, la noche soñada. Sí, pero ahí se acabó. El Oporto cogió la pelota y ya no la soltó más, en el que Abel quedó en evidencia cometiendo los mismos errores que condenaron a Aguirre. El primero, insistir en ese 4-2-4 camuflado al que te obliga juntar a Kun, Forlán, Maxi y Simao. Lucho, Meireles y Fernando campaban a sus anchas por el campo mientras los dos extremos del Atlético regresaban andando a defender. No son centrocampistas y nunca lo serán, pero nadie se atreve a tocarles.

Así, con superioridad numérica casi en cada ataque y espacios para aburrir, Hulk se puso las botas. Él echaba a correr y a su alrededor caían los rivales. Un espectáculo. Hasta Ujfalusi parecía un tirillas. Webb echó una mano al Atleti anulando un gol legal de Lisandro, pero Pablo es un hombre honrado e hizo justicia casi de inmediato. Fue a despejar un balón llovido y sin oposición y sólo cabeceó el aire mientras la pelota le pasaba por encima hasta caer en los pies de Lisandro, que marcó a placer.

El resto de la primera parte fue un baño portugués, con Lucho, Lisandro y el Cebolla sumándose al festival de Hulk que, milagrosamente, acabó convirtiéndose en el de Leo Franco. El argentino sacó un remate a bocajarro de Lisandro, un mano a mano muy ventajoso de Hulk y un remate potentísimo del brasileño. Y cuando el Manzanares se felicitaba por llegar empate al intermedio, otro guiño de la fortuna. Tiro lejano y manso de Forlán y a Helton se le apaga repentinamente la luz, aparta su cuerpo de la trayectoria del balón, que se le escurre entre las manos y acaba en la red ante la estupefacción general. Es una regla no escrita del fútbol: nunca te fíes de un portero con pantalones largos de chándal. Nunca.

Cambio absurdo. Todo estaba a favor para Abel, con ventaja y tiempo de descanso para corregir errores, transmitir a su equipo que este era su día, que el viento soplaba huracanado a favor, que esto es la Champions, demonios. Nada de nada, más bien todo lo contrario. Tras otro aviso de Lisandro, que remató alto cuando era más fácil marcar, decidió meter a Sinama. La grada se preguntaba si por Maxi o por Simao cuando vio que el sustituido era Agüero. ¡Agüero!

El gesto de Kun al retirarse recordó peligrosamente al de Torres el día del 0-6 del Barça, cuando decidió irse del Atleti. El caso es que el mejor jugador de este equipo ha sido suplente en los dos partidos de Liverpool, en la cita clave del Pizjuán y le han cambiado a los 56' el día más importante para el club en una década. Ser entrenador debería estar penado con cárcel.

¿Qué sucedió después? Pues un poco de justicia poética. Lisandro pilló a Antonio López echando una cabezadita y remató un centro al que nunca debería haber llegado. Con 20 minutos por delante, el revulsivo de Abel fue Miguel, mientras Kun se desesperaba en el vestuario. Lógicamente, la cosa acabó 2-2 y gracias. El Atleti sobrevivió sin saber cómo. Esperemos que sí sepa cómo arreglarlo en Oporto. Hay dudas. Muchas. Mueve Abel.