El viaje de vuelta mostró un nuevo Atleti

El viaje más feliz. Ese fue el que hizo el Atlético desde Huelva el domingo por la noche. La plantilla se subió al avión que les llevó de Sevilla a Madrid con la tranquilidad de haberse quitado una losa de encima, la de no haber ganado aún en 2009 y ver peligrar, ahora sí de verdad, la Champions. Las risas, las bromas y la alegría marcaron un regreso muy diferente a los últimos desplazamientos, por ejemplo, al de hace tres semanas desde Almería. Entonces todo eran dimes y diretes sobre unas palabras de Agüero al final de partido, hablando de falta de ambición. Todo eran rumores, críticas cruzadas y caos. Nada de eso se recordaba el domingo. Abel salió del Nuevo Colombino en plan triunfador: reclamado por los medios y aclamado por los aficionados. Y en la plantilla, satisfacción y calma. Se notó en el guiño de alegría de Pernía a los periodistas, en la satisfacción evidente de Sinama y en Raúl García, de nuevo con esa alegría innata que estaba perdiendo. Hubo hasta risas y cánticos por parte de la prensa. El Atlético no había hecho nada, sólo ganar un partido, pero hizo mucho a la vez: recuperó la fe, la unión y el buen rollo.



