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Fútbol total para la décima victoria seguida

liga bbva | barcelona 3 - sporting 1

Fútbol total para la décima victoria seguida

Fútbol total para la décima victoria seguida

El Barcelona recuperó su mejor imagen para derrotar al Sporting y mantener su ventaja de doce puntos sobre el Real Madrid. Etoo marcó el gol 100 en la presente temporada del equipo azulgrana, que mejoró sus prestaciones con respecto a sus últimos partidos en Copa y en Liga ante Numancia o Racing. La victoria es la décima consecutiva para el Barcelona, que superó al equipo asturiano desde el primer minuto con una presión asfixiante y un caudal imparable de fútbol ofensivo.

El Barcelona sigue aplicando su método de tortura psicológica sobre sus perseguidores. Primero demarró tras ponerse en cabeza y fue descolgando teóricos rivales, del Villarreal al Sevilla, del Valencia al Atlético hasta que sólo el nuevo Real Madrid de Juande y su eficacia funcionarial se mantiene, aunque lejos, al acecho. Pero cada jornada es un trago amargo para el equipo blanco, que acumula siete victorias seguidas pero la clasificación no le da nunca motivos para sonreir. Porque a su racha de siete victorias se antepone la del Barcelona, que ha ganado diez partidos desde que empató con el Getafe en el Camp Nou.

El Sporting no es, desde luego, un club enemigo del Barcelona. Les une la figura entrañable y legendaria de Quini y, este año, El Molinón fue la lanzadera desde la que alzó el vuelo el equipo de Guardiola. Tras el inicio dubitativo ante Numancia y Racing, el 1-6 de Gijón fue el comienzo de la excelencia que ha acompañado a un equipo imparable que había perdido brillo, palabras de su propio técnico, en los últimos tiempos. Cosa del calendario brutal de enero y cosa, sobre todo, de pelear todos los títulos. Ante el Sporting, recibido el mensaje del míster, el Barça volvió a ser la apisonadora que se había ausentado de los últimos partidos de Copa y de las citas ligueras ante Numancia y, sobre todo, Racing. Guardiola, predicando con el ejemplo, puso todo en el campo para ver la mejor versión de su equipo: perdonado Alves y recuperado milagrosamente Puyol, del centro del campo en adelante el Barcelona era pura ecuación de talento: Busquets, Xavi, Iniesta, Messi, Henry y Etoo. Puro fútbol.

Y el equipo respondió. Mantuvo su dominio tiránico del juego (la posesión alcanzó porcentajes escandalosos) y recuperó la velocidad, la chispa, la brillantez que añoraba Guardiola. Sin síntomas de cansancio, el Barça presionó de forma salvaje muy arriba, trabajó a destajo y comprimió en su área a un Sporting asustado. Un equipo por norma alegre y ofensivo se convirtió en un tembloroso muro defensivo apelotonado en torno a su área y ajeno por completo al balón, que circulaba a la velocidad de la luz. Busquets limpiaba cada intento rojiblanco que llegaba a la medular y, a partir de ahí, el fútbol fluía de forma instantánea o bien desde Xavi e Iniesta o bien por las bandas, con Alves gobernando la derecha (y Messi con más libertad y más minutos en la zona central) y Henry eléctrico por la izquierda, muy participativo en ataque y perfectamente disciplinado e implicado en tareas defensivas.

Ante una versión ágil, activa, enchufada y siempre trabajadora del Barcelona, es difícil saber si el Sporting transformó su espíritu habitual y planteó un partido de brega defensiva o si simplemente fue sometido y obligado por su rival, condenado a sufrir y a jugar un fútbol con el que no se siente cómodo. El principio del fin de los asturianos fue paradójico, ya que llegó en la primera ocasión en la que se estiró buscando a Valdés. Morán forzó un córner y, tras el saque, el Barcelona marcó en un contragolpe de libro. El Sporting acumuló jugadores al remate y al rechace, pero el balón cayó en los pies de Iniesta, que atravesó el campo ante una defensa que reculaba tan desprotegida como aterrorizada. Al borde del área rival, Iniesta habilitó a Henry en la derecha y este sirvió el tanto en bandeja a Etoo, que lograba el gol 100 del Barça entre Liga, Copa y Champions. Antes, Henry había obligado a hacer un paradón a Lafuente. Después, ya cerca del descanso y ante un Sporting incapaz de achicar el agua que se le colaba por cada resquicio del campo, llegó la puntilla. Otra vez Etoo (21 goles en 21 partidos), esta vez tras pase de Messi y con recorte felino en el área y perfecto remate cruzado.

Kike Mateo salva los muebles para el Sporting

La segunda parte no trajo novedades. El Sporting se sabía derrotado y abrumado, y el Barcelona jugó relajado pero igual de activado. La presión seguía siendo carnívora, frenética, el ritmo de juego elevado, el dominio aplastante. El fútbol, por lo tanto, fluía de forma constante en los alrededores de la portería de Lafuente. Detalles de Messi, disparos de Xavi, ideas de Iniesta, latigazos tras robos de Busquets... hasta que el tercer gol llegó por pura inercia con la firma de Alves, volcánico en el recorte y el disparo en el área y desmedido en la celebración, disfrutando de la ovación del Camp Nou que reconoce en el brasileño a uno de los motores principales de la transformación del equipo moribundo de la pasada temporada en la aplastante máquina de ganar de la actual.

Dos minutos después y recién entrado en el campo, Kike Mateo marcó el gol del honor gijonés con un inapelable disparo raso. Esto ni asustó al Barcelona ni envalentonó al Sporting. La dinámica del partido no se altero y Guardiola se sintió tan seguro que dejó descansar a Puyol y corrió al puesto de central a Abidal, que formaba junto a Cáceres una dupla atípica que apenas sufrió porque el balón siguió viviendo en las inmediaciones del área rival. El Barça disfrutó a ritmo de crucero. Etoo rozó el hat trick con un cabezazo al poste y hasta Sylvinho irrumpió desde el lateral izquierdo en el área para rozar el gol con un testarazo de ariete clásico en uno de esos sorprendentes detalles que deja la extravagancia ofensiva del Barcelona.

En los últimos minutos, el Barça bajó el pistón y dejó correr el partido. El Sporting descansó entonces a medida que amainaba el vendaval que le había maniatado desde el pitido inicial. Como su guerra no pasa por el Camp Nou, el 3-1 final le resultó un marcador válido, seguramente porque sentía en sus carnes las marcas de la goleada que pudo haber sido. Iniesta salió del campo para recibir su cuota de cariño de la grada. Su recuperación, tras su larga convalecencia, es una extraordinaria noticia para un equipo que sigue ganando partidos y agotando a sus rivales, en el campo al de cada jornada y en la clasificación al Real Madrid, su único y lejano perseguidor. Con diez triunfos seguidos y 102 goles en tres competiciones, el Barcelona sigue comiendo jornadas, devorando partidos y atisbando ya al fondo, aunque todavía lejos, el sueño de la Liga.