"Veo muy difícil que vaya con alguna candidatura"

Butragueño

"Veo muy difícil que vaya con alguna candidatura"

"Veo muy difícil que vaya con alguna candidatura"

Hoy se cumplen 25 años del debut de Butragueño con la camiseta del Madrid. Fue ante el Cádiz, en el Ramón de Carranza, y marcó dos goles. Ahí comenzó su historia...

Hoy se cumplen 25 años de su debut con el Real Madrid en Cádiz

Recuerdo todo, lo mismo hoy que dos días después. Me entrené el martes y el miércoles con el primer equipo y el jueves no. El viernes volví al primer equipo y descubrí que iba a Cádiz cuando vi que en la lista del Castilla no estaba. Al verme en la convocatoria, no sé por qué, pensé que debutaría. Le dije a mi padre que viajara a Cádiz. Si no me hubiera visto no se lo hubiera perdonado.

¿Recuerda lo que le dijo a sus padres?

No, lo viví con normalidad. Yo he desdramatizado y he relativizado mucho. Mi padre estaba más contento que yo. Yo estaba tranquilo. Compartí habitación con Pardeza y viví una concentración relajada porque no era nadie. Los aficionados estaban pendientes de Juanito, Santillana...

Y eso de salir con el resultado en contra

Estábamos en el descanso y Alfredo (Di Stéfano) me mandó calentar. Bajé yo solo al campo. El preparador físico no viajaba con el primer equipo y sólo pensaba en calentar bien, nada más. No recuerdo que pensara que era mi oportunidad. No tenía temor a fallar, todo lo contrario, me apetecía mucho. Me llamó el míster y me dijo que jugara detrás de Charlie (Santillana) y ahí empezó mi historia.

Con dos goles de estreno...

Sí, uno de ellos conseguido en el último minuto. El aluvión de entrevistas fue tal que Di Stéfano me llamó y me dijo: "Nene, déjese de entrevistas y póngase a jugar". Fue brutal. Al día siguiente, en la puerta de mi casa de la calle Narváez, ¡había gente esperándome!

¿Le superó aquello?

No, sabía que eso pasaba. No me sentí superado por los acontecimientos.

Dos días después volvió al Castilla a jugar la Copa.

Sí, claro. Era mi equipo. Nos enfrentamos al Valencia en octavos. Les eliminamos y nos metimos en cuartos contra Las Palmas, que también jugué.

¿Cuándo se dio cuenta de que ya era del primer equipo?

En aquella época la reglamentación decía que si jugabas diez partidos con el primer equipo, ya no podías volver al filial. Pero antes de eso, yo me lesioné en mi sexto partido ante Osasuna y la recuperación ya la hice con los mayores. Debo ser muy raro, pero nunca quise anticiparme al futuro. Nunca me había planteado subir al primer equipo. Sólo viví. Más que disfrutar, sufrí. Y según venían, tomaba decisiones. Todo me fue dado. En pocos meses me vi en un mundo en el que nunca pensé que estaría, y al final fue mi mundo.

Nunca un artículo, me refiero al de Julio César Iglesias en El País sobre la Quinta, iba a ser tan importante

Cierto. Fuimos una tarde a Radio Nacional con él, pero nunca pensamos que ese artículo pasara a la historia por lo que ha sido una generación de futbolistas.

Acaba esa temporada y el premio es ir de 'oyente' a la Eurocopa.

Me lo comunicaron cuando estaba haciendo un examen en la facultad, en primero de Empresariales. Mi compañero de habitación fue Gordillo, todo un acontecimiento. Y fue muy instructivo. Tres años antes yo jugaba en un colegio, en el Calasancio. Todo fue muy rápido y yo quería jugar. Pensé que jugaría algo. Incluso en la final, cuando íbamos perdiendo, estaba preparado para salir, me daba igual que fuera Francia. Estar con los mejores me permitió aprender de ellos y conocer las concentraciones. Fue un privilegio.

El partido contra el Anderlecht, el 6-1, con tres goles suyos, le dio a conocer en prácticamente toda Europa...

Bueno, eso no lo sé. En España desde luego que sí. Fue nuestra primera gran noche europea. Aquellas remontadas históricas que yo había presenciado como espectador, recuerdo la del Derby County, y en ese momento pasé a ser protagonista de ellas. Esa noche descubrí lo que es el Real Madrid y por qué ha conseguido lo que ha conseguido. Ahí comenzó la leyenda de las remontadas europeas. Fue el 12 de diciembre de 1984 y esa noche sí fue decisiva en mi carrera, fue un punto de inflexión. Hasta ese momento jugaba de manera intermitente. Desde entonces siempre fui titular.

¿La Copa de Europa es su espinita?

Hay dos momentos dolorosos. La eliminatoria contra el PSV, fue la temporada que más cerca estuvimos de ganar la Copa de Europa, y los cuartos de final del Mundial de México 86 contra Bélgica. Llegar a semifinales era un reto y una posibilidad real. Jugábamos en Puebla, la ciudad donde viven más españoles. Cuando salimos al campo le dije a Míchel: 'Viejo, no podemos perder, esto es como Sevilla'. Vendían unas camisetas rojas que ponía 'Furia Española' y el campo era todo rojo. Aquello fue terrible. Esas dos noches uno se da cuenta lo difícil que es ganar títulos. El fútbol te da oportunidades, pero no te las va a dar todos los años...

Su tercer gran partido es el de Querétaro, los cuatro goles a Dinamarca en México 86.

No, el de Querétaro fue mi día más popular. No jugué un grandísimo partido, pero marqué goles. Es difícil de explicar. No fue mi mejor partido.

Lo de 'Butragueño, presidente' de esa noche

Una anécdota. A los cuatro días había elecciones

Y usted fue la raíz de las visitas a Cibeles para celebrar títulos.

Sí, y no sé muy bien porqué. Fue una reacción espontánea que tomó el madridismo. El partido fue a las doce de la noche hora española y varios amigos míos fueron a Cibeles y se acordaron de toda mi familia por el atasco que sufrieron.

¿Era el niño mimado de Mendoza?

Teníamos muy buena relación con el presidente, yo en especial. Pero yo me tomaba, y me sigo tomando al Real Madrid como algo mío. Es mi casa. Siento que es una extensión de mi familia. Lo que soy y lo que tengo se lo debo al Madrid. Creo que es bueno que haya buena relación con el presidente, sabiendo cada uno dónde está. El problema es cuando se pretende ir más allá. Cada uno tiene su responsabilidad y los jugadores son lo más importante porque defienden el prestigio del club en el mundo. Todos los empleados del Madrid trabajan para que el equipo gane títulos. Dicho eso, tampoco pueden pensar que son los dueños del club, pero cada uno tiene que estar en su sitio. Y el presidente debe tener una relación con todos.

Con el paso de los años su relevo fue Raúl González Blanco y ahí sigue.

Pensaba que iba a ser Alfonso porque tenía unas condiciones impresionantes. Me encantaba porque tenía desborde, velocidad, le pegaba con las dos piernas, iba bien de cabeza, era valiente y muy joven. Pensaba en él, pero de repente llegó Raúl y le ganó la posición. Raúl tenía algo extraordinario, que era confianza en sí mismo y hambre, mucha hambre.

Tanta que ya lleva 307 goles como Di Stéfano

Es algo espectacular, difícil de entender. Hay que tener una mentalidad que sólo los grandes la tienen, sólo los jugadores legendarios. Mantener el mismo nivel de concentración, de intensidad y de ambición durante tantos años es casi imposible. Representa los valores del Madrid. Por un lado Di Stéfano cambió el curso de la historia del Madrid en 1953 y Raúl, en una época convulsa en la que el Madrid necesita valores, es un ejemplo a seguir. No me quedaría con sus goles, sí con su figura, con su comportamiento, su afán de superación, la resistencia a la derrota, es su gran legado. Son valores que trajo Di Stéfano y que hicieron del Madrid el club más prestigioso del mundo. Los títulos se consiguen con más facilidad con una cultura concreta y Raúl representa esa cultura. El mensaje que transmito a la juventud de esta sociedad es que aprendan de Raúl.

Emilio, su último gol en Liga fue ante el Racing.

No pensé que sería el último. Ya era suplente y marqué en una pared con Míchel. Fue en octubre y jugué dos partidos más. Luego dejé de ir convocado. Mi último año fue muy peculiar, los fines de semana me quedaba en casa...

Y nunca se quejó.

Porque entiendo que dentro de una organización tú tienes una obligación. Y todos ayudan a engrandecer la organización, los que juegan y los que no. Me tocó ayudar sin jugar y esa ayuda era no crear problemas ni a Jorge (Valdano) ni a los compañeros, respetando sus decisiones. Con el paso del tiempo, aunque aquello fue doloroso, estoy contento de cómo actúe. Es más, volví al club por cómo me comporté ese año. Se dieron cuenta que era de la casa.

¿Le emocionó su homenaje ante el Roma?

Me lo dieron por cómo me comporté. Es una de las noches más bonitas de mi carrera deportiva. Era la última vez que jugué en el Bernabéu y lo viví con tranquilidad. Estoy muy agradecido a los que acudieron al campo. Fue muy emotivo, es de los mejores recuerdos en mi vida profesional.

Su siguiente parada fue el Atlético Celaya en México.

Fue maravilloso. Llegué a una ciudad pequeñita, sin tradición futbolística. En la primera temporada jugamos la final del campeonato. No daban crédito. Volví a sentir la pureza del fútbol y de la vida. Cuando llegué, el estadio tenía capacidad para 8.000 personas y acabamos con 30.000. Un día, un ancianito me dijo: 'Don Emilio, vengo a darle las gracias porque gracias a usted he mejorado la relación con mi nieto porque vamos al fútbol juntos'. Fue muy bonito. Desde el punto de vista familiar fueron los mejores años de nuestra vida.

Estuvo en Estados Unidos. Luego, en el Consejo Superior de Deportes, y el 16 de enero de 2001 regresó al Madrid como adjunto a Valdano.

Jorge, durante el proceso electoral, me dijo que quizá se incorporara con Florentino y que le gustaría que yo fuera con él. Mi última temporada en el equipo fue difícil para los dos. No podemos confundir la decisión profesional con la relación personal, pero aquello quizá nos alejó. Con el paso del tiempo me llamó, me explicó para qué y nos pusimos de acuerdo rápido. Estuve muy a gusto con él.

¿Fue una experiencia dura?

La primera fase yo estaba por detrás y no padeces estar en primera línea de fuego. Luego sí, fueron años malos. Tuvimos que enfrentarnos a muchos problemas. Fueron de gran sufrimiento. Es un privilegio trabajar para el club, es el mejor sitio para estar desarrollando la gestión, pero es una entidad que exige mucho y hay una presión brutal. Cada media hora pasa algo. Familiarmente no fue bueno...

¿Pensaba que tendría tanta repercusión eso de: "Florentino es un ser superior"?

Se extrajo una frase de contexto y no se ajustó a lo que quise decir. Pero no pasa nada. Él es presidente de ACS y dentro de su sector es de los mejores del mundo. No me arrepiento en absoluto de haberlo dicho y lo sigo pensando. Está muy por encima de la media.

¿Volveremos a ver a Butragueño en el Madrid?

Siempre estaré ligado al Madrid, esté donde esté. Otra cosa distinta es que el Madrid esté ligado a mí. Ahora mismo es difícil. Yo he sido vicepresidente, no hay mucho más...

¿Podría presentarse como candidato?

No, en absoluto.

¿Irá en alguna candidatura este verano?

Es muy difícil, sinceramente. En primer lugar no sé quién se va a presentar y tampoco sé si alguno querrá ofrecerme algo.

¿Le da pena el ambiente de crispación?

Mucha, pero a todos. Fuimos el mejor club del siglo XX por los títulos, pero también por una manera de comportarnos. Lo que ha sucedido es malo para todos y decir lo contrario no tiene sentido.

¿Se puede reconducir?

Sinceramente le digo que el madridismo debería reflexionar sobre el modelo. No es bueno que haya elecciones cada cuatro años y someter al club al sufrimiento electoral.

¿Habla de convertirlo en sociedad anónima?

No lo sé, pero la cuestión es, ¿éste es el mejor modelo para ver cómo transcurre el mundo del fútbol? Si el Madrid quiere ser el mejor club del mundo, ¿el modelo que utilizamos es el más idóneo? Creo que el Madrid debería preguntárselo.

¿Saldrán más Butragueños, Casillas y Raúles?

Creo que sí, tengo esa esperanza. En Valdebebas se ha hecho una inversión tremenda.

El Barça va por delante...

Salieron algunos de gran nivel, pero eso no significa que el Madrid no los pueda sacar en el futuro.

¿Cómo ve a Guardiola?

Bien. Fue una apuesta arriesgada, no tenía experiencia. Ser entrenador requiere unas habilidades como las de un alto ejecutivo. Tienes que saber cómo quieres que juegue el equipo, elegir a los once, tenerlos motivados, estudiar al rival, manejar la presión. Con Guardiola en el banquillo es como si estuviera el escudo. Nadie duda de que Pep es el club.