Hay que proteger a todos...
No sólo las patadas a Messi merecen el amparo arbitral.

Después de que el Barcelona recibiera al Atlético en Copa, Guardiola llamó la atención sobre algunas de las faltas que sufría Leo Messi. El entrenador, que se refería en concreto a una entrada por detrás de Perea, reclamaba a los árbitros que distinguieran entre las faltas convencionales (obstrucciones, agarrones, zancadillas) y las que implicaban manifiesto riesgo de lesión, como patadas y plantillazos. Nadie reprochó a Guardiola sus comentarios (tampoco los árbitros) y el mensaje se asumió de forma unánime: hay que proteger a los cracks.
Sin embargo, las palabras de Guardiola, casi siempre sensatas, permitían en este caso una interpretación perversa, que consistiría en pensar que los cracks merecen una consideración especial por parte de los árbitros, en defensa del talento y el espectáculo.
Reglas.
Aceptar tal cosa implicaría una discriminación que no refleja el Reglamento. Son tan censurables las patadas alevosas contra Messi como las que sufren Gago o Higuaín, por poner dos casos recientes y concentrados en un mismo partido, el Madrid-Deportivo.
En la primera de esas faltas que nos sirven de ejemplo, Teixeira Vitienes dejó sin amonestar un plantillazo de Lafita a Gago, aunque reconoció la falta. En la segunda, muy similar, no sólo pasó por alto falta y tarjeta, sino que exigió al dolorido futbolista que dejara de fingir.
Vitienes se equivocó. Debió expulsar a los infractores en atención a la Regla 12, página 119 (ilustrada con fotos esclarecedoras), que señala que "el jugador será culpable de juego brusco grave y deberá ser expulsado cuando ponga en riesgo la integridad física del rival". Se llame Messi o Higuaín.
Platillazo a Gago en la tibia. Esto fue falta pero no mereció tarjeta
Corría el minuto 3, cuando Lafita cazó a Gago. La entrada dobló el tobillo del jugador argentino, que cayó maltrecho. Teixeira señaló la falta, pero no vio el juego peligroso
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Plantillazo a Higuaín en el tobillo. Esto no fue ni falta ni tampoco tarjeta
Minuto 22, el partido continúa empatado a cero. Zé Castro sale al encuentro de Higuaín en la mitad del campo deportivista y le intercepta a la altura del tobillo derecho con riesgo grave de lesión. Como se puede apreciar en las capturas, en el momento del plantillazo el balón ya está alejado del impacto, lo que debería despejar la jugada de dudas. El tobillo de Higuaín se dobla por completo y el futbolista se retuerce en el suelo, gritando. La jugada recuerda mucho a una falta sufrida por Robben en Huelva la pasada temporada y que Iturralde juzgó con expulsión del infractor. Teixeira Vitienes ni siquiera señala la falta, pero al comprobar que el delantero argentino no se incorpora al juego se dirige hacia él para reclamar que se ponga en pie. La situación es absurda. Higuaín ha sufrido una falta durísima y el colegiado le urge para que se incorpore al juego. El árbitro comete varios errores al mismo tiempo. El primero, no advertir el contacto y la falta. Después, no valorar la violencia de la acción y, por último, no interesarse por el futbolista caído, que se habría podido lastimar incluso en el caso de que la jugada se hubiera resuelto limpiamente.



