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Pleno al quince sin brillo

Liga bbva | Real Madrid 1 - Deportivo 0

Pleno al quince sin brillo

Pleno al quince sin brillo

AP

Un gol de Raúl sacó de un apuro a un discretísimo Real Madrid, que en una mediocre segunda parte se movió al ritmo que marcó el Deportivo, dirigido por un buen Valerón. Con este tanto, Raúl se queda a sólo uno de Di Stéfano como máximo goleador en la historia del Madrid. 306 de Raúl por 307 de don Alfredo. El conjunto que entrena Juande Ramos suma cinco triunfos consecutivos que le permiten asentarse en el segundo puesto de la clasificación.

La excelencia que algunos pretendían se ha alejado definitivamente del Real Madrid, por si alguien tenía dudas. Abandonó los despachos y desde hace demasiados meses nadie espera verla sobre el césped. Lo que se espera ahora de este equipo es otra cosa. Se le exige compromiso, entrega y orgullo, cualidades siempre muy apreciadas en el Bernabéu, pero ya no se va al estadio a vivir una fiesta. La agonía ha ganado la batalla a la imaginación y a la diversión, y el 1-0 se ha convertido en el resultado más repetido desde que Juande Ramos se sienta en su banquillo. Este Madrid se siente más cómodo al contragolpe y sufre cuando se ve obligado a llevar la iniciativa. Entonces, la ausencia de ideas y de variantes ofensivas ahoga al equipo. Es lo que toca en esta época de transición en la que el objetivo más realista es acabar entre los tres primeros de la Liga y clasificarse directamente para la Champions, competición en la que están depositadas las ilusiones que aún alberga el madridismo para esta campaña. De momento suma cinco victorias en las últimas cinco jornadas, triunfos sin brillo, pero que permiten al Madrid asentarse en el segundo puesto. A una eternidad del Barcelona, pero un poco más lejos de sus perseguidores.

Juande se propuso devolver el orden y la seguridad en defensa a un conjunto que vagaba desnortado por la Liga y eso sí lo ha conseguido. El técnico entiende que debe ganar los partidos desde la defensa, aunque eso signifique traicionar el viejo espíritu de este club, que se ha hecho grande por su voracidad ofensiva. Cuando el equipo está con ventaja en el marcador, Juande no duda en tirar de la manta hacia atrás con los cambios. El verbo arriesgar no está entre los más utilizados en la actualidad por el ahora entrenador del Madrid. El Bernabéu quizá pueda soportar esta filosofía seis meses, pero dudamos que se resigne a vivir así mucho tiempo más. Máxime si se repiten muchas segundas partes tan mediocres como la vivida contra el Deportivo.

Fue el Depor un conjunto que se mostró muy ordenado, que cerró bien los espacios y apenas dejó margen de maniobra al rival, al que le faltó imaginación para romper el entramado defensivo diseñado por Lotina. Un aviso de lo que se puede encontrar el Madrid en la eliminatoria de Liga de Campeones contra el Liverpool. Así fue hasta que a falta de cinco minutos para el descanso Lass recibió cerca del costado izquierdo del área del Deportivo, envió el balón al punto de penalti y Raúl rozó el balón lo suficiente para despistar a Munúa y marcar. El '7' ya está a sólo un tanto de Alfredo di Stéfano como máximo goleador en la historia del Real Madrid. Hasta ese momento, un mano a mano del propio Raúl que salvó Munúa fue la única ocasión de un gris Madrid. Fue sustituido a falta de 20 minutos, en un cambio que no hizo mucha gracia a la afición, por lo que deberá esperar a mejor ocasión para batir el récord.

Había introducido Juande de inicio un cambio táctico para intentar dinamizar el juego. Sneijder abandonó el costado izquierdo y se fue al centro, su lugar natural, por delante de Lass y Gago. Robben ocupó la banda izquierda y dejó en la derecha una autopista libre para las subidas de Ramos. No sirvió esta variante para mejorar el ataque del Madrid. El Deportivo cerró espacios y frenó sin excesivos problemas a Robben, que volvió a abusar de su regate. Pasada la media hora, Robben se desplazó a la derecha, pero sus cambios de una banda a otra apenas sirvieron para nada.

El Deportivo se vio obligado a cambiar el guión con el gol en contra, asumió más protagonismo y bajo la dirección de un buen Valerón tomó la iniciativa y el control del choque. Mandó con solvencia en la segunda parte, en la que el Madrid se aplicó sólo en defensa y trató de sentenciar al contragolpe. No lo permitió el Deportivo y tampoco fue capaz el Madrid de decir lo contrario. Asustó Filipe Luis con un tiro al larguero a los 59 minutos y sólo las limitaciones de los delanteros deportivistas y una buena aparición de Casillas impidieron el empate.

En una segunda parte impropia de este conjunto, el Madrid apenas regaló a su afición dos tiros a puerta. Las estadísticas en fútbol pueden ser mentirosas en ocasiones, pero esta vez reflejan claramente las deficiencias del equipo.

Como no tuvo reparos en airear sus limitaciones el árbitro, Teixeira Vitienes. Después de una entrada violentísima de Zé Castro sobre Higuaín, recriminó al argentino por lo que entendía que no eran más que quejas teatrales. La patada merecía la roja, como la mereció antes Lafita por una entrada a Gago. Teixeira no sacó ni amarilla esta vez. Tampoco quedó contento el Deportivo con su actuación. El fútbol y la Liga española merecen mejores árbitros.