El aburrido y soñoliento ritmo de Colombia

Lentísimo, monótono, desesperante. Esperaba el debut de Colombia ante Perú con ilusión, con la mirada puesta en el prometedor delantero Nazarith y en Reina, un centrocampista de muy buena visión de juego que llegó al Cruzeiro brasileño como futura estrella. Pero Colombia decepcionó, con un juego al trote con los mediocentros Ibarbo y Blanco, a veinte por hora y sin arriesgar lo más mínimo. Un ritmo tal que durmió a los peruanos y a todo el que estaba viendo el partido, de largo el peor de lo que llevamos de Suramericano. El racinguista Ismodes por fin fue titular, pero casi ni se le vio.
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Este estilo colombiano de ronditos permanentes maravilló en los 90, le dio a Colombia el partido de su historia con el 0-5 en Buenos Aires, tuvo momentos brillantes en el Mundial de Italia y dejó huella. Pero Valderrama y Rincón son irrepetibles, y ese mismo tipo de juego con futbolistas de un nivel muy por debajo se queda en nada. Colombia ganó con un gol del central Yamith Cuesta y, en cuanto Perú se quedó con diez por expulsión de Zambrano, fue un espanto. Incluso Perú pudo empatar en un partido interminable. Pero esto es un Sub-20 y hay que esperar a que aparezcan los talentos.
Tampoco tuvo mucho el empate a cero entre Ecuador y la local Venezuela, que volvió a tener al nueve de Las Palmas Rondón como estrella. Pero falló en el remate lo que él mismo generó y los venezolanos se quedaron sin un triunfo que merecieron en el segundo tiempo. De Ecuador me quedo con un detalle. Jefferson Montero había sido el mejor ante Perú en la banda derecha. Pues bien, su técnico le puso por el medio. Cuando en la segunda parte le devolvió a la banda estaba tan desquiciado que no apareció. Dos partidos, mucha lentitud y un solo gol. Que vuelva ya Brasil...



