Seis errores individuales marcan la caída atlética
El 55% de los goles rivales en 2009 eran evitables
El Atlético ha comenzado el año y se ha visto inmerso en una vorágine de cuatro derrotas que se han cargado de un plumazo la buena racha de quince partidos sin perder. De los 11 goles encajados en los cuatro partidos perdidos de 2009, seis son por errores individuales. Así, pues más el 55% de los tantos recibidos en 2009 son fruto de fallos aislados y no tanto de errores tácticos, algo que los técnicos no pueden ensayar en los entrenamientos.
El primer ejemplo se dio en la vuelta de vacaciones de los de Aguirre. Ante el Valencia el 2-0 y el 3-1 de Silva llegaron de esa forma. El canario se vio asistido en su primer tanto por Miguel, después de que el portugués le robara un balón a Pernía cerca del área. El segundo en la cuenta del de Arguineguín fue otro fallo. Esta vez Ujfalusi se equivocó en la entrega de un pase en la banda izquierda cuando el checo intentaba sacar el balón jugado. De nuevo se repitió la historia cuando Joaquín recogió la pelota y asistió a Silva que, al borde de la corona del área, lanzó un disparo directo a las mallas.
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El encuentro frente al Athletic en el Calderón resulta otra clara evidencia de esta estadística. En los tres goles de los leones se produjo algún desliz colchonero. En el primer tanto de Koikili, el que significaba el empate, ni Seitaridis ni Maxi acuden para tapar al jugador vasco y éste lanza un disparo sin oposición que se cuela en la portería de un Leo descolocado. En el 1-2, Llorente le roba la cartera a Ujfalusi y se planta mano a mano con el portero rojiblanco. Su tiro golpeó en Domínguez y entró. En la puntilla bilbaína, Llorente se coló dentro del área entre Pernía y Camacho sin que ninguno le marcara y remató a placer.
El último gol que recibió el Atlético así fue ante el Barcelona. En el Camp Nou, Bojan cabeceó sin ninguna oposición, sin que ni Perea ni Pernía le realizaran un marcaje.



