El año que vivimos muy intensamente: 2008
En los anales de la Sociedad Deportiva Huesca, el año 2008 quedará grabado para siempre en letras de oro. Manolo Villanova y Onésimo guiaron la nave hacia el ansiado ascenso y Calderón ha continuado con brillo la obra. El derbi en diciembre colmó las emociones.
2 de marzo: Cambio obligado en el banquillo
El Huesca caminaba imparable y en números de récord hacia el playoff. Tras ganar 4-2 al Conquense, con una espectacular remontada, Manolo Villanova dejó la nave azulgrana al ser requerido por el Real Zaragoza para intentar salvar al Titanic. Y se llevó con él a Roberto Cabellud. Después de un par de entrenamientos donde Agustín Lasaosa y Raúl Ojeda tuvieron que enfundarse el chándal, se contrató a Onésimo Sánchez y a Carlos Hugo García Bayón. Aunque Onésimo comenzó con dos victorias consecutivas ante Peña Sport y Palencia, el equipo se resintió del golpe y atravesó por una racha de siete partidos sin vencer.
15 de junio: Por fin, ascenso a Segunda
Tras asegurar la opción de jugarse el ascenso en Pamplona en la penúltima jornada del campeonato regular, el Huesca de Onésimo cuajó un playoff sin tacha, encarrilando la eliminatoria decisiva ante el Écija con la ventaja de dos goles de penalti (Lalo y Edu Roldán). Todo estaba preparado para el ascenso, aunque había que salvar el Infierno de Écija. La historia, ya conocida. Tras un fin de semana intenso y asfixiante en Córdoba, el Huesca saltaba al césped de San Pablo. De blanco y verde -no podía ser de otra forma- Roberto congelaba la Sartén de Andalucía dibujando en el minuto 92 la parábola más hermosa del fútbol en Huesca. El sueño de 55 años de fútbol en la capital del Altoaragón y toda su provincia se hacía realidad.
23 de julio: Rubén Castro, fichaje bomba
Fue un caluroso 23 de julio: el Hotel Abba recibía al fichaje más impactante de la historia del Huesca. Ese fichaje era un jovencito menudo, con cara de niño tímido, de no haber roto un plato pero debajo se escondía el carácter de un enfant terrible del área. "Tenía muchas ganas de llegar. Me siento muy halagado por el interés del Huesca. El club ha apostado por mí y espero corresponder": esas fueron las primeras palabras de Rubén Castro. El presidente Armando Borraz había dicho que Rubén "no necesita presentación" y José Antonio Martín Petón le agradeció al futbolista "su apuesta" por el Huesca, y apostilló: "Rubén va a ser Rubén". Petón también reconoció a Margarita Garay, de Bahía Internacional, por la negociación y, al Deportivo y su presidente Augusto César Lendoiro, por "haber entendido que su jugador se puede revalorizar en El Alcoraz".
31 de agosto: Debut contra el Castellón
Con un ambiente de gala, el viejo Alcoraz saludaba el regreso de su querida SD Huesca a la actual Liga Adelante. Enfrente, un Castellón con Abel Resino en el banquillo y el deseo de mejorar el quinto puesto logrado la anterior campaña. Rubén Castro no pudo tener mejor comienzo, ya que adelantaba a los azulgranas y pasaba directamente a la historia del club altoaragonés, pero un discutido penalti de Camacho dejó al Huesca en inferioridad y con tablas en el marcador. Se sobrepuso el cuadro local con un golazo de Roberto, y a poco del final, Mario Rosas sellaba el empate. Un buen partido de los azulgrana, que mostraron a su afición y a los rivales que no iban a ser la cenicienta del campeonato.
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6 de diciembre: Derbi después de 58 años
Cinco mil huesquistas arroparon de manera ejemplar a su equipo en La Romareda, donde el Huesca estuvo cerca de conseguir un triunfo memorable. Tras un primer tiempo con pocas llegadas, la expulsión de Arizmendi en el 45' animó al Huesca a subirse a las barbas de su vecino, bailándole durante muchos minutos. Ante una grada estupefacta, Rubén Castro y Jose colocaban el 0-2 en el marcador, que Ewerthon igualó después. La Romareda volvió a vivir un ambiente de primer orden con un estadio prácticamente lleno y ningún incidente entre aficiones. El auténtico derbi aragonés cumplió sobradamente las expectativas 58 años después.



