El Zaragoza vive ahora de Ewerthon
La Flecha ha marcado seis goles en los últimos cinco partidos

Seis goles en los últimos cinco partidos. Todos decisivos. Y 11 dianas en total. Ewerthon Henrique de Souza se ha elevado el último mes y medio por encima de todos en el Real Zaragoza hasta convertirse en el futbolista más determinante de la Segunda División. Podría decirse sin incurrir en ninguna exageración que el Zaragoza vive ahora de Ewerthon, un jugador que esta temporada en Segunda se ha convertido en algo más que en un goleador serial. Ahora presiona, cae a las bandas, baja a recibir y es el verdadero agitador de un equipo que se mantiene arriba gracias a la eficacia continuada de Ewerthon.
Al brasileño se le puede reprochar que criticara el comportamiento del público de La Romareda en el derbi -"Tuvimos que luchar contra el Huesca y nuestra afición"-, una frase, sin duda, injusta. Pero su rendimiento es impecable. Desde cualquier ángulo.
Este verano no entraba de inicio en los planes ni del club ni de Marcelino -conviene aclarar esta cuestión y ahí está el técnico asturiano, que siempre va de cara, para reconocerlo-, pero quiso quedarse para rehabilitarse de su annus horribilis en el Stuttgart y el Espanyol (dos goles en total), y lo está consiguiendo con creces. Estancado Oliveira en las seis últimas jornadas, Ewerthon se ha encargado de darle al Zaragoza ocho puntos en las últimas cinco jornadas. A saber: marcó el gol del empate frente al Castellón, le hizo dos de los tres al Éibar, decidió el partido de Tenerife con su piscinazo providencial y el consiguiente penalti a dos minutos del final y el sábado, en el derbi aragonés, salvó el fútbol moderno de Marcelino con dos goles en 14 minutos y cuando el Huesca le estaba dando un baile con el balón al Zaragoza y nadie en La Romareda esperaba el empate.
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Once goles en 15 jornadas -y eso que no jugó por lesión frente al Alavés y el Sevilla Atlético- son un registro portentoso, con una proyección final de 30 dianas, lo que le daría, salvo sorpresa mayúscula, el galardón de máximo goleador de Segunda División, a sólo cuatro goles de la cifra histórica que logró su compatriota Baltazar con el Celta de Vigo en la campaña 1986-87.
Sí, el Zaragoza vive ahora de Ewerthon. Podría decirse que casi exclusivamente de Ewerthon. El equipo aragonés juega del modo que su entrenador prefiere, sostenido en valores de difícil admiración -sin ir más lejos, jugarle al contragolpe en casa al Huesca-, que, sin embargo, tienden a la eficacia. Ewerthon, como lo fue Ricardo Oliveira en el arranque de la temporada, es un factor incontrolable para los rivales. Un factor incontrolable y decisivo. La cosa no tiene vuelta de hoja. Con estos delanteros, el ascenso caerá por su propio peso, aunque el Zaragoza no juegue bonito al fútbol.



