Lauren

"Mis padres se exiliaron a Camerún pues iban a fusilarlos"

Laureano Bisan-Etame Mayer (Londi Kribi, Camerún, 1977 y criado en Sevilla) fue un pionero en la emigración futbolística. Juega en Portsmouth pero por poco tiempo.

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Hijo de guineanos, camerunés de nacimiento, español de crianza y DNI, casi 300 partidos en el Arsenal... Su vida da para una película.

Pues habrá que esperar para filmarla, ¡ja, ja! En enero empezaré una nueva etapa en mi vida: me voy del Portsmouth casi con toda seguridad, a Grecia o Turquía. Quiero jugar y aquí lo hago muy poco; en mi demarcación, la de lateral derecho, juega Glen Johnson, el titular de la selección de Inglaterra, y lo hace muy bien. Volveré a emigrar; la primera vez fue en la tripa de mi madre.

Porque usted nació en Camerún por pura fuerza mayor.

Eso es. Mis padres son de Guinea y se exiliaron a Camerún para evitar que los mataran. Mi padre era director de Telecomunicaciones en el gobierno de Macías, llegó el golpe de Estado de Teodoro Obiang y se vio obligado a dejar el país a la carrera. Mi madre estaba embarazada de mí. Los metieron presos y el proyecto del nuevo régimen era fusilarlos a los dos

¿Cómo lo evitaron?

Por mi tío, que era militar entonces. Él les ayudó a dejar Guinea y se refugiaron en Camerún, donde nací yo. Los guineanos tenían pasaporte español entonces y eso fue lo que facilitó que mi familia se instalara más tarde en Sevilla. Mi padre ha sido funcionario de la Junta de Andalucía veinticinco años. ¡Menuda odisea fue aquella! Es que yo soy el penúltimo de veinte hermanos...

Siga, siga.

Después nació Benjamín, el último de la serie, también en Camerún. Doce de ellos viven en Sevilla y los demás andan por Gabón, Nigeria, por ahí A algunos ni los conozco.

¿Qué le llevó a jugar con la selección de Camerún?

Ellos sabían que había nacido en el país y me convencieron para que les acompañara en el Mundial de Francia 98.

¿España no le llamó ni para una entrevista?

Lo hizo tarde, cuando estaba en el Mallorca y ya había debutado con los cameruneses. Pero como fue sólo por cinco minutos, pues me expulsaron rapidito ante Chile, preguntaron a la FIFA si podían reclutarme. Les dijeron que no, claro.

Usted empezó a jugar en Sevilla.

En el equipo de mi barrio, el Montequinto. Está a diez minutos de la ciudad deportiva del Sevilla a cuya cantera llegué un año después, con once. Cuando cumplí los dieciocho desapareció aquella Liga Sub-19 tan interesante y el club decidió ampliar su política de cesiones. Me fui al Utrera, volví, después pasé por el San Fernando. Jugué muy bien, el club me repescó y me propuso firmar un contrato amateur y hacer la pretemporada con el primer equipo. Pero apareció el Levante y me ofreció contrato profesional. Me fui mediante un cambio de residencia. En Valencia pasé un año extraordinario y me trataron fenomenal: ojalá le vaya todo bien al club, me llevaré una alegría si asciende, si acaba con todos sus problemas.

Un año y al Mallorca y por un dineral.

Trescientos millones de pesetas de las de 1998.

¡Qué tiempos, Lauren!

Sí, entonces había dinero. O se gastaba, ¡ja, ja! Dos años más tarde, el Mallorca le sacó dos mil millones al Arsenal por mí.

El Mallorca de Cúper.

Y el de Fernando Vázquez y el de Mario Gómez. Pasé allí dos años en los que ganamos la Supercopa al Barça y jugamos la final de la Recopa en el campo del Aston Villa, con el Lazio. Fue el primer partido que se decidió con gol de oro y nos tocó perderlo a nosotros. Empatamos a uno y en la prórroga nos mató un gol de Pavel Nedved que jamás olvidaré: la jugada anterior, Marchegiani, su portero, me sacó un chutazo a la escuadra. Era gol, fue un paradón. Segundos después marcaron ellos y se acabó.

Y le fichó el Arsenal. Siete años, casi 300 partidos allí.

La mejor etapa de mi vida. ¡Qué gran club, que trato tan exquisito!

¿Quién es de verdad Arsène Wenger?

Un enamorado de la gente joven, un entrenador que hace grande a los chicos que ficha si le hacen caso. Un gran psicólogo, una referencia en lo deportivo y en lo personal para los que trabajan con él. Pregunte a Cesc Fábregas. O a Patrick Vieira, al que fichó con diecinueve años. O a Henry, que lo hizo con veinte. Su manera de entender el fútbol no pasa por gastarse treinta millones de euros en Ballack o Drogba. Prefiere a los jóvenes, pulirlos, formarlos Mira a todos y en todas partes; África le apasiona, por ejemplo. Wenger es buenísimo, el mejor entrenador que he tenido en toda mi carrera.

África sigue siendo una asignatura pendiente del fútbol español.

Sí, Francia e Inglaterra nos sacan ventaja. Fíjese en Camerún: Tommy N'Kono abrió el camino, pero no hubo una continuidad en nuestro fútbol. Llegó gente como Etoo, Makanaky, Kalla, Geremi, ahora Kameni, Webó, pero ni mucho menos la riada de buenos futbolistas que sí fichan franceses e ingleses. Cameruneses, nigerianos, peinan toda África. A Wenger se le escapan pocos, fíjese en Adebayor

El Madrid de Florentino quiso ficharlo, a Wenger digo, pero por lo que cuenta no le veo yo en España.

Ni yo. Dudo que un club español de los grandes asumiera su filosofía y lo aguantara en el derrota. Ahora lleva tres o cuatro años sin ganar nada y nadie rechista en el Arsenal. Tienen una paciencia que en España no conocemos. No, no le veo yo en el Madrid

Usted fue campeón de Liga con él sin perder un partido.

La temporada 2002-2003, ¡uno de los momentos más grandes de mi vida! Ganamos Liga y Copa sin perder un partido con un fútbol espectacular, con gente como Bergkamp, Vieira, Henry, Pires

¿Quién ha sido el mejor futbolista con el que ha jugado?

Dennis Bergkamp, sin duda. Técnicamente era extraordinario. Sin menospreciar a los demás, que jugaron un fútbol enorme, me quedo con él.

Henry está levantando en el Barça, pero la impresión que deja Wenger es que cuando suelta a un futbolista es que lo ha exprimido a fondo.

Sí. Cuando un jugador llega a los 30 años lo traspasa si le llega una oferta. Con las lógicas excepciones, por ejemplo la del inevitable Bergkamp que aguantó hasta los treinta y seis en Higbury. Jamás hubiese dado su consentimiento para traspasar a un Henry de veintiséis años.

Usted fue uno de esos treintañeros damnificados.

Sí, y más tras romperme el cartílago de la rodilla. Estuve un año parado y hablé con él para saber qué pensaba a mi regreso. Me dijo que no iba a tener los minutos de antes y apareció el Porstmouth. Me respetaron el contrato que tenía en Londres y me ofrecieron dos años más. Acepté y tuve la suerte de ganar la Copa del año pasado. (Lauren ganó también dos Ligas, tres Copas y cuatro Supercopas con el Arsenal y dos Copas de África de Naciones y el oro olímpico en Sydney 2000 con Camerún).

¿Y eso de que se va en enero?

Pues porque no juego y porque en mi contrato pone que si disputara veinte partidos me ganaría uno más.

Y le van a poner poco.

Me temo que sí. El club está en venta, buscan comprador y comprendo que no vayan a contraer un compromiso con un jugador cuyo puesto tienen cubierto.

No eso oro todo lo que reluce en la Premier, por tanto.

No, fíjese en el Newcastle, un club que cada año compraba ocho o diez futbolistas y esta temporada se ha quedado sin presidente, también está a la venta Una cosa son los cuatro grandes, Manchester United, Chelsea, Liverpool y Arsenal más el nuevo City y otra bien distinta los demás. El mismo West Ham, club con dinero toda la vida, le ha dado la baja al sueco Ljunberg La crisis no perdona, amigo.

Pero un caso Levante es imposible allí.

Sí. Los contratos de los jugadores los avala la Federación inglesa; aquí cobra todo el mundo. Otra diferencia entre la Premier y otras Ligas es que sus campos se llenan, hay goles, los partidos son siempre de ida y vuelta. Para el espectador es la mejor Liga, seguro.

Siempre le recordaré en la final olímpica de Sydney 2000, la que le ganaron a España en los penaltis. Aquella fue una lucha entre amigos.

Sí, por España jugaron Marchena y José Mari, compañeros míos en Sevilla y otros a los que conocía bien. Cuando volví me querían matar, ¡ja, ja! Ganamos en cuartos al Brasil de Ronaldinho y a España le igualamos un 2-0, fuimos a los penaltis y falló Amaya, que ahora está en el Elche.

Veo que sigue la actualidad española.

Sí, claro. Con Guillem Balagué, su compañero corresponsal de AS en Inglaterra, comento partidos en Sky Sport, la tele en la que trabaja. Dan un partido el sábado y otro, el domingo. Y, bueno, el Barça está impresionante. Aquí se le ve como el mejor equipo de Europa en este momento.

¿Y del Real, qué se dice?

Que no es normal lo que le pasa, seguramente por tantísimas lesiones. Su partido en Getafe fue muy malo. Hoy juega contra el Sevilla, mi equipo desde niño.

Se casó hace un tiempo, ¿verdad?

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Y tengo una niña de cuatro años. Mónica, mi mujer, y yo nos conocemos desde hace dieciséis años, del barrio en Sevilla, donde volveremos a vivir el día que el fútbol se termine. Sin ella no hubiese llegado a ninguna parte. Cuando uno es joven, futbolista con buen contrato y todo eso, es fácil que se te vaya el santo al cielo. Y una mujer como ella al lado asegura que todo irá bien.

¡Qué bonito!

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