El Velodrome clamó por la libertad de Mirasierra.
El Marsella superó al Niza en un ambiente muy caldeado.
Ambiente agrio e inusual en el derbi del mediterráneo entre el Marsella y el Nice en el Velodrome, que ayer empezó a calentar motores para recibir al Atlético el próximo martes. El enfoque principal del encuentro no fue llevarse los tres puntos. Tal y como se esperaba, fue el enfado general por la sentencia de Santos Mirasierra, anunciada sólo un día antes del choque.
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Minutos antes del pitido inicial, Pape Diouf se dirigió desde el circulo central a su afición. Micrófono en mano, el presidente del club quiso calmar al público: "Querida afición, Santos no sólo es un ultra, también es uno de los nuestros. Nuestro primer sentimiento es gritar en la cara de esta injusticia. El segundo sentimiento es el de la razón. No podemos dejar que piensen que en Marsella somos animales, si no todo lo contrario. Lo que espero de todos vosotros es que se comporten bien y hagan del martes un día de dignidad".
La plantilla del OM mostró su apoyo a Santos y portó varias lonas gigantes con el mismo mensaje: "Incomprensible. Movilicémonos todos por su liberación". En las gradas las pancartas de apoyo también fueron diversas, un ejemplo: "¿Tres años y medio por apoyar a su club?". El choque fue abierto y la presión del Marsella fue contrarrestada por las contras del Niza. El estado del césped, muy irregular, también frenó el juego en varias ocasiones. Ziani adelantó a los locales al tirar una falta que botó en Echouafni, el capitán del Niza. Niang luego puso el 2-0 desde el punto de penalti, antes de ser sustituido por dolerse de una dura entrada. Bamogo, con acción individual, marcó el gol de honor.




