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"El tiempo ha colocado a cada uno en su sitio"

El ex presidente del Real Valladolid desde el año 1986 al 1990 estuvo en La Tertulia del AS y la Cadena SER y revivió momentos mágicos de la historia: final de Copa y participación en Europa adornan su palmares.

Miguel Ángel Pérez Herrán en las tertulias de AS y la SER en la Criolla.
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Tiempo de ejercitar la memoria, de ponerse nostálgicos y, porque no, de hacer algo de justicia a una época, algo lejana, pero que sin duda fue muy rentable deportivamente hablando y que, posiblemente, quedó en el recuerdo colectivo del aficionado algo distorsionada.

El invitado a la charla en La Criolla fue el ex presidente del Real Valladolid desde 1986 a 1990, Miguel Ángel Pérez Herrán, bajo cuyo mandato se disputó la última final de la Copa del Rey (1989), se consiguió el sexto puesto en Liga y se participó por segunda vez en Europa, amén de los nombres ilustres de jugadores que llegaron al club de su mano y que serán parte de esta recopilación de lo ayer comentado.

Hubo tiempo suficiente para conocer datos y anécdotas, pero había que empezar conociendo la vida actual de Pérez Herrán que se desarrolla en Madrid: "Llevo una vida tranquila y familiar, pero sigo viendo fútbol, sobre todo por la tele. Me gustaría dar la enhorabuena al Valladolid, pues sus gestores están haciendo una buena labor y da gusto ver al equipo". Hablábamos del paso del tiempo y de como se diluyen los recuerdos, algo que corrobora el ex presidente: "Es algo inevitable, pero me satisface que durante el tiempo que estuve se intentaron hacer las cosas medianamente bien. Sólo se han jugado dos finales de Copa en toda la historia y la última fue bajo mi mandato. Espero que pronto, en 2009, se vuelva a alcanzar esa final". Buscando cotas deportivas, cabe decir que el Valladolid de aquellos años quedó octavo en la campaña 87-88 y sexto en la siguiente, clasificándose para jugar la Recopa de Europa al perder en esa comentada final ante el Real Madrid, a lo que Miguel Ángel Pérez Herrán apostilló: "Y fuimos capaces de meterle cuatro al Barcelona en su estadio, siendo Zubizarreta el mejor de su equipo; y después le metimos otros cuatro en el Sánchez Pizjuán al, por entonces, mejor portero del mundo el ruso Dasaev. Éramos un equipo muy respetado".

Economía. Desde siempre el Valladolid ha sido un club vendedor por necesidad, ya que el dinero recaudado por la venta de jugadores servía y sirve para mantener al equipo en pie. La gestión de Pérez Herrán no estuvo exenta de este estigma, pero se le recuerda como uno de los negociadores más duros y que más provecho sacaba. A pesar de vender a jugadores de la talla de Juan Carlos, Eusebio, Torrecilla o Fernando Hierro, el conjunto no se resentía deportivamente: "Costó, pero era un trabajo de todo el equipo que tenía conmigo. Conseguíamos que la columna vertebral quedara intacta; Eusebio se marchó al Atlético, pero trajimos a Rubén Bilbao que dio buen rendimiento, igual que Manolo Hierro, Albesa o Gonzalo. Se vendía por necesidad, pero se luchaba por compensar incorporando buenos jugadores. Además, tuvimos una buena cantera, de la que salieron gente como Cesar Sánchez o Rubén Baraja. Amavisca llegó al Valladolid por nuestra amistad con Ángel Caballero (ex jugador del Valladolid) y Paco Docal, presidente del Laredo, por 500.000 pesetas. De mi época tres jugadores jugaron el Mundial de Italia como titulares, Hierro, Caminero y el propio Amavisca. Siempre tuvimos internacionales en todas las categorías".

En lo económico también se tienen datos objetivos de su gestión: "Cuando yo me fui éramos el segundo equipo con menos deuda de los 40 clubs profesionales. Sólo el Eibar debía menos. Lo cierto es que estuve a punto de irme cuando en una asamblea intenté subir un 10% en los abonos y se montó la gorda. Pequé de valiente y me quedé, a pesar de que muchos me aconsejaron que lo dejara". Unos años en los que todavía se vivían elecciones a la presidencia del Real Valladolid, por cierto las que ganó Pérez Herrán fueron las últimas conocidas: "Todos los candidatos hicimos campaña en la radio, con debates y entrevistas, pero el despliegue de medios de mis rivales (Benjamín García y Luis Alberto Rodríguez) fue grande y costoso, todo lo contrario que yo que intenté transmitir un mensaje de austeridad. Gané con 1.800 votos frente a los 400 y poco más de 100 de mis rivales. Siempre dije que yo pretendía ser presidente del Valladolid y no de los EE.UU.". Hace tiempo que no se ve un presidente vinculado con la ciudad, vallisoletano de pura cepa: "No sé porque los empresarios no se acercan al equipo, lo cierto es que los hay y muy buenos, pero igual les falta interés. Quiero reiterar aún así mi felicitación a los actuales rectores por su buena gestión".

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Jesús Gil. La relación de Pérez Herrán con Jesús Gil, inevitable por coincidir en la presidencia de los clubs, fue cordial y respetuosa: "Creo que fui el único presidente que no discutió con él y eso es bueno. Siempre le dejé las cosas claras, incluso en el traspaso de Eusebio. Nosotros éramos vendedores, pero no a cualquier precio. Con Gil negocié, pero siempre supo que tenía que poner el dinero por delante. Fue entrañable conmigo, nos respetábamos y nunca tuvimos ningún problema". Hablando de traspasos, el recuerdo especial viene precisamente de la mano de Eusebio y su marcha finalmente al Atlético: "Yo llegué a escuchar una conversación efectuada desde una de mis tiendas por mi antecesor en la que ofrecía, en un paquete, a Juan Carlos, Eusebio, Torrecilla y Manolo Hierro, al Barcelona o al Mallorca por 80 millones de pesetas. Afortunadamente no se llevó a cabo y meses después yo conseguí sólo por Eusebio 81 millones. No me arrepiento de las operaciones que llevé a efecto".

Pérez Herrán también desveló la historia de la llegada de Fernando Hierro al equipo, que tras el éxito del futbolista tuvo muchos padres deportivos: "La realidad es que Fernando Hierro tuvo problemas en el juvenil del Málaga y terminó jugando en el Vélez. Su hermano Manolo me llamó y me preguntó si podíamos traerle al Promesas, pagándole lo estipulado para jugadores del filial. Yo dije que sí. Jugó seis partidos en el B y debutó en Primera de la mano de Cantatore; a partir de ahí su carrera fue imparable. Su traspaso fue uno de los mejores de la historia del Valladolid, pues además del dinero, vino a cambio Caminero y un partido del Madrid en Zorrilla, que nunca se celebró, pero que el club blanco compensó". Dos años después de su marcha llegó la ruina y el descenso, ¿qué falló para que no saliera por la puerta grande tras su gestión? "Hubo mucha corruptela periodística. Era nadar contra corriente. Lograron poner a un presidente que no era socio del club. Yo me fui porque estaba harto, pero no débil. En dos años se adquirió una deuda de 1.600 millones y se descendió. Fue así y me da pena y rabia, porque es el equipo de mis amores. Se dijeron barbaridades de mí y prefiero olvidar. Afortunadamente, el tiempo ha puesto a cada uno en su sitio. Me queda sensación de injusticia. Cumplí mi ciclo, el Valladolid fue un hijo más al que dediqué mucho tiempo. Soy vallisoletano y lo hice con gusto".

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